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Los desafíos que Curiel de Icaza enfrentará en la Secretaría de Cultura

Integrantes de la comunidad cultural consideran que la próxima titular de Cultura heredará pendientes como otorgar mayores incentivos económicos a artistas y fortalecer programas fuera de CDMX.
vie 19 julio 2024 06:00 AM
Foto de Claudia Curiel de Icaza, próxima secretaria de Cultura federal.
Artistas e integrantes de la comunidad cultural consideran que la descentralización burocrática y de recursos es uno de los mayores retos que deberá enfrentar Claudia Curiel de Icaza.

La próxima secretaria de Cultura , Claudia Curiel de Icaza, tiene como principales retos la descentralización burocrática y de recursos económicos destinados a las artes en México, comparten integrantes de la comunidad cultural.

Este jueves 18 de julio, Claudia Sheinbaum anunció que Curiel de Icaza, quien desde 2022 se desempeñaba como titular de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, se integrará a su gabinete en el próximo sexenio .

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Distintos actores culturales del país señalan que la secretaria saliente, Alejandra Frausto, deja temas pendientes por resolver, como la descentralización institucional y una mejor distribución de recursos y apoyos económicos a artistas, entre otros.

Carlos Reynoso, barítono solista y fundador de la compañía Ópera Nuestra Herencia, asegura que el traslado de la Secretaría de Cultura a Tlaxcala “fue un amago” pues no se consolidaron “ni la instauración burocrática ni la institucional, incluso las instalaciones en Tlaxcala no terminaron por ser funcionales”.

El actor de teatro y cantante Stephano Morales coincide y, además, destaca la falta de incentivos económicos para producciones y artistas independientes y de otros estados del país.

“El reto tal vez sería la repartición proporcional del presupuesto que se invierte en Cultura, saber de cierto que la mayoría de las producciones millonarias suceden solo en la Ciudad de México, habría que buscar la descentralización artística o la propia importación de propuestas desde y al interior del país”, dice en entrevista para Expansión.

A esto, el documentalista Carlos Cárdenas, quien dirige el Festival Zanate de Cine Documental de Colima, agrega que “se necesita fortalecer los institutos y secretarías estatales, brindándoles herramientas para que generen proyectos y convocatorias para los artistas locales y no solo replicar la agenda federal. Eso sería una verdadera descentralización”.

Somos un país enorme con ofertas culturales que necesitan del apoyo y subvenciones para poder ver la luz.
Natalia Plascencia, actriz

Piden distribución homogénea de recursos y apoyos al arte

Otro punto en el que la comunidad cultural concuerda es sobre la distribución de presupuesto y recursos para artistas mexicanos.

El cinefotógrafo Daniel Anguiano afirma que se requiere “abrir los presupuestos de Cultura a nuevas generaciones para que no se queden entre la misma gente de siempre” y destaca que urge “regresar el presupuesto al Centro de Capacitación Cinematográfica al que cada año le quitan y quitan más”.

La editora Sara Schulz, especializada en libros de arte y ensayo literario, político y filosófico, secunda esta idea pues asegura que a pesar del enorme bagaje cultural mexicano, el presupuesto resulta insuficiente.

“(México) tiene un presupuesto para la Cultura cada vez menor. Uno de los principales retos es hacer mucho con lo poco que se tiene y luchar por un presupuesto acorde a las necesidades del país. Lograr que la Cultura sea prioritaria para este gobierno que inicia”, dice la también fundadora de Fauna Libros .

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¿Cómo se repartieron los recursos?

“Necesitamos un presupuesto que proteja a los artistas y sus actividades y no sólo se enfoque en proyectos de agenda política que no benefician a fondo a las comunidades ni a los artistas”, dice el documentalista Carlos Cárdenas.

Esto se antoja como el mayor reto si se contempla que, según datos recabados y publicados por el Centro de Análisis e Investigación (Fundar), de 2017 a 2023 la Secretaría de Cultura gastó más de su presupuesto aprobado (a excepción de 2020, cuando se dejaron de ejercer mil 832 millones de pesos).

Mientras que el presupuesto de 2023 fue de 15 mil 925 millones de pesos, un incremento de 0.92% con respecto a 2022, pero 9.1 veces menor al de la Secretaría de Turismo y 7 veces menor al de la Secretaría de Defensa, explica la asociación.

Además, el documento detalla que 75.41% del monto total de 2023 se concentró solo en tres unidades internas de la secretaría: INAH (4 mil 739 mdp), subsecretaría de Desarrollo Cultural (3 mil 808 mdp) y el Inbal (3 mil 460 mdp).

A esto, en un comunicado llamado Sin recursos no hay Cultura publicado en octubre de 2023, 19 organizaciones y más de 300 personas del mundo del arte, hicieron un llamado al Congreso de la Unión para que se aumentaran los recursos en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2024 (PPEF).

“Nuevamente el presupuesto de la SC será utilizado para financiar proyectos de inversión y megaproyectos que no tienen la finalidad principal de garantizar el derecho a la cultura de las personas”, señalaba el comunicado.

Sin embargo, este llamado no tuvo eco. Para noviembre, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó el proyecto enviado por el Ejecutivo y al sector cultural se le otorgaron 16 mil 754 mdp.

“El 18.14% del presupuesto de la SC será destinado a mejorar las zonas arqueológicas alrededor del Tren Maya, y 5.97% al Complejo Cultural Bosque de Chapultepec (...) sin considerar el presupuesto en favor de estos megaproyectos, el presupuesto 2024 de la SC equivaldría a solo 12 mil 715 millones de pesos”, señalaron las organizaciones culturales y agregaron que esto significa que únicamente 1.18% de los recursos sería para fortalecer la infraestructura en otros estados.

Uno de los retos es apoyar la facilidad de acercarte a programas y apoyos porque luego los trámites se convierten en grandes trabas.
Pilar Campos, productora de artes escénicas

De igual manera, denunciaron que el presupuesto al programa Apoyos a la Cultura, Programa Nacional de Becas Artísticas y Culturales, Estímulos a la creación artística y Fomento al Cine Mexicano agruparían solo 6.25% del total de recursos para la Secretaría.

Esto coincide con la observación de Pilar Campos, productora de artes escénicas con más de 20 años de experiencia, sobre la dificultad de acceder a recursos para la gestión de espacios culturales independientes.

“Uno de los retos es apoyar la facilidad de acercarte a programas y apoyos porque luego los trámites se convierten en grandes trabas: todos los trámites que hay que hacer para lograr participar de una actividad cultural, beneficiarte de una actividad cultural o que te contraten para un festival o te den un apoyo, por ejemplo, ahora que soy programadora de La Teatrería , como espacio independiente es muy difícil que den apoyos directos a las actividades de un espacio como éste para poder ser autosustentable porque los apoyos van directamente a beneficiar a las compañías, pero difícilmente a beneficiar a los agentes que trabajamos dentro de la infraestructura teatral”, dice.

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Profesionalización cultural y dignificación de salarios, el otro reto

Otra de las preocupaciones de la comunidad artística del país es la falta de profesionalización de las personas que trabajan en el medio cultural independiente, quienes son más susceptibles a la vulneración de sus derechos laborales.

Martha J. Hernández, cofundadora de la Librería y Galería U-Tópicas , asegura que urge incentivar la formación y profesionalización de este grupo para facilitar su incorporación a trabajos formales y acceder a salarios dignos.

“En el sector, tanto los trabajadores de pequeñas y medianas empresas, como los empresarios que lideran proyectos culturales operan muchas veces sin acceso al conocimiento en materia financiera, legal y administrativa”, dice a Expansión.

Incentivar la formación y la profesionalización de las personas que trabajan en el medio cultural independiente, facilitando que se incorpore al trabajo formal y puedan acceder a salarios y prestaciones dignas.
Martha J. Hernández, cofundadora de la Librería y Galería U-Tópicas

La editora Sara Schulz secunda esta observación y asegura que urge regularizar las condiciones laborales de los trabajadores de la cultura, además de “dar mantenimiento a los espacios culturales y continuidad a los programas que tienen. Que se rompa con el círculo vicioso de iniciar desde cero con cada sexenio”.

A esto, el barítono Reynoso dice que, aunque considera que durante la actual administración se transparentó el uso de recursos, esto no ha significado una mejora en la valoración del trabajo artístico.

“El trabajo del arte -y en general de la cultura- está bastante golpeado ahora mismo, acaso precarizado como muy pocas veces en los últimos años y eso lo incentivan las mismas instituciones que deben velar por los intereses profesionales, económicos y sociales de sus artistas, no solo me refiero a las instituciones estatales, también a las federales como el Inbal, que lamentablemente no tiene un trato económico y profesional digno para sus propios artistas y equipos sindical y técnico”, concluye.

Fomento a la lectura, tema pendiente

Finalmente, otro de los retos en los que coincide la comunidad artística es el fomento a la lectura, un desafío especialmente importante si se considera que los mexicanos leen en promedio 3.2 libros al año, según datos del Inegi en 2024, una disminución con respecto a 2015, cuando la lectura era de 3.6 libros anuales.

“Claudia Curiel llegará a la Secretaría de Cultura encontrándose índices de lectura extremadamente bajos en Mexico, por lo que creo que sería desde mi punto de vista el segundo reto más importante. Fomentar la lectura de maneras nuevas y efectivas”, opina la actriz Natalia Plascencia, quien ha participado en distintas producciones de Netflix, HBO, entre otras.

A esto, Martha J. Hernández, de U-Tópicas, asegura que el fomento a la lectura y el acceso a los libros va más allá de remates de libros, sino que se requiere desarrollar políticas culturales que permitan a la ciudadanía conectar con la palabra escrita.

“Reducir el precio de los libros es importante, pero no lo es todo. Necesitamos un sector editorial que conecte con los intereses y necesidades de la gente. Por ello, debemos estimular el crecimiento de proyectos editoriales independientes y autónomos para poder alejarnos de un mercado dominado por oligopolios públicos y privados. En este sentido puede ayudar la defensa del precio fijo de los libros, los apoyos económicos a proyectos pequeños y medianos, y el fomento de una organización gremial fuerte y no dominada por los intereses de los grandes grupos empresariales”, concluye.

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