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Ministros y expertas llaman a visibilizar violencia vicaria en México y el mundo

Sonia Vaccaro, psicóloga clínica y forense experta en violencia de género, acuñó el concepto de violencia vicaria en el año 2012, a raíz del relato de una mujer cuyo hijo fue asesinado.
mar 11 octubre 2022 07:23 PM
violencia vicaria
En México, la normativa sobre la regulación de la violencia vicaria comienza apenas a tomar fuerza.

Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y expertas en perspectiva de género llamaron a visibilizar, prevenir y erradicar de México y en el mundo, la llamada violencia vicaria, es decir, aquella que tiene como objetivo dañar a la mujer a través de sus seres queridos, especialmente de sus hijas e hijos.

La violencia vicaria es parte de la violencia de género y “el asesinato de las hijas e hijos, es la manifestación más extrema de este tipo de violencia que busca destruir a la mujer”, resaltó la ministra Norma Lucía Piña.

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Durante el foro “Las obligaciones de las personas operadoras de justicia frente a la violencia vicaria”, Piña cuestionó: “¿Cuántas muertes más de personas inocentes es necesario acumular para comprender que sin perspectiva de género no se puede hablar de justicia?”.

Y recordó que en México, la normativa sobre la regulación de la violencia vicaria comienza apenas a tomar fuerza, entre otros, gracias a los movimientos de mujeres valientes que se han atrevido a alzar la voz para hacer frente a la misma.

Piña Hernández comentó que los estados de México, Baja California Sur, Hidalgo, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Yucatán y Zacatecas, han ido recogiendo este concepto en su orden jurídico local, ya sea a través de su Ley de Acceso a las Mujeres a una vida libre de violencia o bien, en sus códigos penales, ya tipificándolo como un delito.

En este contexto, recordó que la violencia de género es multifactorial y no siempre cesa ante la disolución del vínculo entre el hombre y la mujer, “su caldo de cultivo es el patriarcado y el machismo”.

 

El ministro presidente Arturo Zaldívar comentó que hay muchas causas por las que la violencia contra las mujeres no disminuye, sino que parece que se fortalece: la primera de ellas es la educación, por ello llamó a cambiar la educación machista.

Desde su visión, si el país no cuenta con una “cancha que no es pareja, quien está arriba por tendencia natural, trata de abusar de quienes son más débiles y claro se abusa de muchas maneras, porque no todo abuso llega a la violencia extrema, pero todo abuso es doloroso y todo abuso abona”.

Por eso, anotó, “hoy hablamos de una violencia vicaria, una violencia donde se usa a las niñas y niños para lastimar a las mujeres, que por supuesto es una violencia de género”.

Zaldívar Lelo de Larrea dijo que con voluntad y con decisión, el cambio es posible, y agregó que el Poder Judicial de la Federación (PJF) es un ejemplo de que los cambios en favor de las mujeres son posibles.

 

Sonia Vaccaro, psicóloga clínica y forense experta en violencia de género, acuñó el concepto de violencia vicaria en el año 2012, a raíz del relato de una mujer cuyo hijo fue asesinado en un sitio “protegido” y con “vigilancia”.

“Con ello lo que quiero decir es que cuando estamos frente a agresores y asesinos, no vale ninguna figura de protección”, expresó, al destacar que desde 2012 se han presentado más de 2,000 casos en todo el mundo.

Vaccaro expuso que la desaparición de las y los hijos es el castigo más cruel a una madre, "arrancar a una criatura del apego protector de su madre, muestra que a ese individuo no le interesa el bienestar de ese niño o niña y que solo busca dañar a esa mujer que se le permitió dejarle".

Cecilia del Refugio Palomo Caudillo, catedrática experta en perspectiva de género, destacó que cuando a una mujer le dicen que “le van a dar donde más le duele”, no se refieren a alguna parte de su cuerpo, sino precisamente a sus hijas e hijos.

Ello, “porque el maltratador que ejerce este tipo de violencia ve respaldada sus pretensiones de control y de poder por el sistema de impartición de justicia, la se convierte también en una violencia institucional”.

Se refirió al caso de Ana y Olivia, dos niñas de uno y seis años, secuestradas, asesinadas y arrojadas al mar por su padre, quien amenazó a su madre previamente diciéndoles que no volvería a verlas.

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