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México atestigua dilema de haitianos: aferrarse o renunciar al "sueño americano"

Cientos de haitianos han llegado a la CDMX esta semana para solicitar el estatus de refugiado directamente en las oficinas de la Comar. Con ello, esperan seguir al norte o poder instalarse en México.
vie 24 septiembre 2021 11:59 PM
Cientos de haitianos y centroamericanos asistieron a las instalaciones de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR)
Ante la saturación de las oficinas de la Comar en Chiapas, algunos haitianos decidieron avanzar a la capital del país.

Los migrantes haitianos que llegaron a la Ciudad de México para solicitar refugio al gobierno federal tienen dos opciones: renunciar a su sueño de cruzar a Estados Unidos y quedarse en México para iniciar una nueva vida, o bien, empeñarse en avanzar a la frontera norte, con el riesgo de que las autoridades estadounidenses al final los deporten a su país, del que salieron hace meses o incluso años.

A lo largo de esta semana, las esperanzas de obtener del Ejecutivo mexicano un documento que les permita caminar o viajar en libertad por territorio nacional han sido puestas por centenares de ciudadanos haitianos en un formato impreso emitido por la Secretaría de Gobernación (Segob), mismo que han entregado en las propias oficinas centrales de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), en la colonia Juárez de la capital.

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El flujo de migrantes a la Ciudad de México aumentó durante los últimos días. La mayoría proviene de Haití con un solo propósito: entregar la documentación requerida por las autoridades para solicitar refugio.

Sin embargo, esto a la vez significa que su camino hacia el norte queda en pausa nuevamente, pues los solicitantes deberán esperar entre dos y ocho semanas para obtener una respuesta.

Este jueves, como en días anteriores, decenas de haitianos hicieron fila para ingresar a las instalaciones de la Comar, según constató Expansión Política en un recorrido.

Migrar para huir de las catástrofes

El terremoto que azotó a Haití en 2010 y la posterior epidemia de cólera, así como los huracanes y la inestabilidad social y política tienen más de una década llevando a miles de ciudadanos de ese país a migrar a otras naciones, entre ellas, Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, El Salvador, Honduras y Guatemala. Estos tres últimos países suelen ser solo de tránsito, pues los haitianos que arriban ahí en realidad buscan avanzar a México y a Estados Unidos.

Este año, en el contexto de la crisis desatada por la pandemia de COVID-19 y del endurecimiento de las políticas migratorias mexicanas y estadounidenses, más de 3,000 haitianos están varados en Chiapas y 13,000 en la frontera entre Texas y Coahuila, donde esperan que se resuelvan sus solicitudes migratorias o de refugio.

A la par, se calcula que otros 3,000 migrantes de este país se encuentran en tránsito en estados como Oaxaca, Tabasco y Veracruz.

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La CDMX, la alternativa

La saturación de las oficinas de la Comar en Chiapas hizo que centenares de haitianos decidieran trasladarse a la Ciudad de México para solicitar refugio. El edificio ubicado en el número 49 de la calle Versalles, muy cerca de la Segob, desde el 20 de septiembre es punto de reunión de ciudadanos del país caribeño.

Aunque las puertas de la Comar abren a las 9:00 horas, desde las 6:00 muchos haitianos llegan con la esperanza de ser los primeros en entregar la documentación. Algunos van armados con una cobija y otros, solo con una chamarra para soportar el frío, se acomodan sobre la banqueta a esperar.

Este jueves, los primeros solicitantes fueron personas que el día anterior ya no pudieron hacer el trámite, aunque la mayoría cuenta con las copias y el formulario correspondiente.

Los que llegaron desde las 9:00 se dirigían a la puerta principal a pedir informes al personal de apoyo de la Comar y oficiales de seguridad, quienes daban detalles en español. Sin embargo, pocos comprendían, pues su idioma oficial es el criollo, y los haitianos que sí entendían les explicaban el procedimiento. En pocos minutos, la entrada principal y la calle de Versalles ya estaban concurridas.

"Por la pandemia, solo les pedimos que nos peguemos más al otro lado de la banqueta para dejar el paso libre y no aglomerarse aquí en la entrada", gritaba una auxiliar de la Comar que brindaba información y daba acceso a los solicitantes.

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Los haitianos ingresaban en grupos de 10 para entregar la documentación y posteriormente les entregaban un formato, en el que debían exponer con su propia letra los motivos para solicitar la condición de refugiado, así como datos de localización: teléfono, correo electrónico y domicilio. En este último apartado, algunos colocaron la leyenda: "Sin vivienda".

Los solicitantes se sentaban en las banquetas o se recargaban en las paredes de edificios para escribir, acompañados de un desayuno que formaban con sopas instantáneas, galletas, pan dulce, tortas o café.

Una gran cantidad de niños que acompañaban a sus padres jugaba entre los adultos para combatir el aburrimiento, mientras los adolescentes y jóvenes se entretenían con sus smartphones.

Llegar y sobrevivir en la capital

Eddie vivió dos años en Brasil, otro en Chile y uno más en Panamá. Para llegar a México tuvo que caminar varios kilómetros y avanzar otros en "aventón", pues el poco recurso con el que cuenta lo guarda para adquirir alimentos.

En entrevista, afirmó que en su camino por varios países ha sido víctima de discriminación y abuso por parte de autoridades, principalmente policías, quienes le llegan a exigir dinero para dejarlo en libertad.

Para ingresar a México, el mayor obstáculo se presentó en Chiapas; sin embargo, en su paso por Tabasco, Veracruz, Puebla y la capital, sí ha encontrado personas que se solidarizan y le llegan a regalar comida, ropa y algo de dinero.

Sin papeles, la vida está muy difícil".
Eddie, ciudadano haitiano de 33 años

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La mayoría de los haitianos se hospeda en pequeños cuartos que rentan en vecindades del Centro Histórico o en colonias como Guerrero, Buenavista y Doctores, hacinados y en malas condiciones sanitarias. No obstante, hay otras personas, como Diligent Eltho, que duermen donde se presenta la oportunidad.

"Hay algunas personas que me dicen: '¿No tienes casa? Entonces, duerme acá'. Hay personas buenas, pero también hay personas malas que nos corren si dormimos en su calle", relató.

Pocos son los haitianos que acceden a contar sus historias ante los medios de comunicación, pues temen que las autoridades les nieguen su solicitud de refugio si hablan ante una cámara o grabadora.

En esas condiciones, con una mezcla de temor y esperanza, aguardan a que se resuelva su situación en territorio mexicano.

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