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"Si volviera, no sobreviviría"; la realidad de la migración centroamericana

Ante el discurso del presidente Donald Trump, de que los inmigrantes exageran la violencia de la que huyen, Physicians for Human Rights estudió algunos casos que lo desmienten.
mié 09 octubre 2019 04:40 PM
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Juana, una mujer transgénero de El Salvador, fue acosada repetidamente por agentes de policía debido a su identidad sexual.

“Si piso suelo hondureño, nos matarán”, contó Jimena, una joven de 21 años, a la organización Physicians for Human Rights (PHR) sobre lo que sucedió en su país natal, luego de que su esposo se negó a unirse a una de las pandillas y a ella la golpearon y violaron.

Es uno de los miles de solicitantes de asilo en Estados Unidos que esperan ”atrapados” en Tijuana a raíz de la violencia en sus naciones y el endurecimiento de las políticas del presidente Donald Trump.

Desde su campaña presidencial en 2016, el discurso de Donald Trump contra los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo es que “son un peligro para Estados Unidos”. Ya en el cargo ha mantenido estos señalamientos al grado de acusar a los solicitantes de asilo de exagerar la violencia de la que huyen.

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El estudio Si volviera, no sobreviviría. Solicitantes de asilo huyendo de la violencia en México y América Central” de PHR evidencia que de los 18 casos que analizaron (15 adultos y tres menores) todos corroboraron denuncias de abuso y persecución.

“Todos los solicitantes de asilo evaluados dieron cuenta creíble y corroboraron la evidencia de que su huida de la persecución resultó en un trauma significativo.

(Obligatorio)
Javier, Rosa y sus tres hijos huyeron de El Salvador después de un ataque por pandilleros a Javier. Ahora reciben asistencia legal en Tijuana, México.

"Varios de estos solicitantes de asilo sufrieron múltiples formas de persecución y trauma, lo que refleja la violencia combinada en varios países que lleva a muchas personas de esta región a buscar asilo”, señala el estudio.

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La organización señala que las políticas de EU han dejado a los solicitantes de asilo varados en la ciudad fronteriza, donde además están expuestos a la violencia, el robo y la extorsión por parte de cárteles, pandillas y autoridades policiales.

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Hasta agosto de 2019, se estima que alrededor de 60,000 solicitantes de asilo esperaban a lo largo de la frontera sur esperando la oportunidad de ejercer su derecho e ingresar al país, un tercio de ellos se encontraba en Tijuana.

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El presidente Trump ha señalado que la legislación tiene un “vacío legal” que ha sido aprovechado por los inmigrantes para pasar al país.

La ley estadounidense señala que un solicitante de asilo debe demostrar que no puede o no desea regresar a su país de origen, y que no puede obtener protección estatal allí debido a la persecución que ha padecido o al temor fundado de ser perseguido en el futuro "a cuenta de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social particular u opinión política”.

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Los hallazgos de violencia emocional

De los 18 solicitantes entrevistados y evaluados clínicamente por médicos expertos de PHR, tres enfrentaron violencia perpetrada por actores estatales, como la policía y las fuerzas de seguridad. Los 15 restantes fueron blanco de actores no estatales, como las pandillas. En este caso, todos los hombres entrevistados, informaron haber experimentado presión para unirse a una pandilla, y si no loa accedían eran víctimas de agresiones físicas, secuestros y asesinatos.

Por su parte, las mujeres corren el riesgo de violencia sexual si su pareja no cumple con la exigencia de una pandilla o si no aceptan convertirse en “novia” de alguno de sus miembros. Las personas lesbianas, gay, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) también mostraron señales de amenazas, detenciones arbitrarias, asesinatos y otros actos de violencia por parte de actores estatales y no estatales.

Juana, de 27 años de El Salvador, narró que su padre fue asesinado debido a un robo. Ella, que nació siendo hombre, sufría agresiones de sus propios familiares y cuando decidió denunciar a su tía, la arrestaron a ella. Luego de varios meses de sobrevivir haciendo personificaciones en un circo y vendiendo cosméticos, volvió a ser víctimas de unos policías que la obligaron a tener relaciones sexuales con ellos dentro de una patrulla. Entonces decidió emprender su viaje a Tijuana para llegar a Estados Unidos.

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Aunado a eso, el informe expone que las actuales políticas de asilo estadounidenses que restringen el derecho de los solicitantes para ingresar a Estados Unidos, les infligen un trauma más profundo con cada día que se ven obligados a esperar.

Manuel de 18 años salió de El Salvador huyendo tras las amenazas de los pandilleros para que él y su hermano se unieran. Al rechazar su oferta, su hermano Douglas fue asesinado y comenzó a perseguir a Manuel. Decidió unirse a una caravana y a finales de 2018 llegó a Tijuana, donde su volvió a encontraron con sus persecutores. La policía intervino y espera escondido en Tijuana su solicitud de asilo.

Doce de los 15 adultos entrevistados dieron positivo por trastorno de estrés postraumático (TEPT) y muchos de quienes dieron positivo por depresión y enfrentan miedo e hipervigilancia.

Dos de los tres niños entrevistados informaron signos de TEPT y un niño también mostró signos de trastorno de ansiedad y somatización, en cuyo caso, la angustia psicológica se manifiesta como dolencias físicas y problemas de atención.

¿Qué debe hacer EU?

De acuerdo con PHR, hay argumentos convincentes para que el gobierno de los Estados Unidos permita que las personas soliciten asilo de manera rápida y justa y demuestren cómo las políticas restrictivas pueden agravar el estrés y los daños que sufre este grupo de personas ya traumatizado.

Por lo que señala que el gobierno de EU debe, de inmediato, dejar de obstaculizar el derecho internacionalmente reconocido de solicitar asilo.

Estas son las otras recomendaciones:

  • 1) Abolir el sistema de “medición” que limita el número de personas que pueden ingresar a los EU por día.
  • 2) Garantizar que el proceso de solicitud de asilo sea seguro, predecible y transparente.
  • 3) Poner fin a todas las prácticas, como los Protocolos de Protección de Migrantes (que obligan a los solicitantes a regresar a México mientras esperan la fecha de presentarse ante la Corte).
  • 4) Cooperar con los mecanismos de monitoreo regionales e internacionales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de las Naciones Unidas.
  • 5) Garantizar que los defensores de los derechos humanos, el personal médico y las organizaciones legales y humanitarias que acompañan a los solicitantes de asilo no enfrenten restricciones arbitrarias para realizar su trabajo.

Asimismo, a los gobiernos de México, El Salvador, Honduras y Nicaragua, les recomiendan abordar los factores, como la violencia, que llevan a los solicitantes de asilo hacia la frontera de los Estados Unidos, monitorear los casos de solicitantes de asilo que han sido devueltos; proporcionar servicios esenciales adecuados mientras los solicitantes de asilo esperan en México, incluido el de acceso a servicios de salud física y mental, así como dejar de militarizar las fronteras y preservar el derecho a la libertad de circulación, entre otras.

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