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Una neonatóloga logró el nacimiento de una bebé y así evitar contagio de COVID

En más de 18 años de trayectoria, María del Carmen Arriola se ha acostumbrado a atender partos difíciles, pero el coronavirus le presentó otro desafío: garantizar nacimientos sin contagios.
dom 17 mayo 2020 07:00 AM
La Raza
NACIMIENTO. María del Carmen Arriola es pediatra y neonatóloga en el Hospital Centro Médico La Raza, ubicado al norte de la ciudad de México.

María del Carmen Arriola es pediatra, neonatóloga y se especializa en embarazos de alto riesgo. Y aunque está acostumbrada a los desafíos, el coronavirus le trajo otro más: lograr nacimientos en tiempos de pandemia sin que el bebé se contagie de COVID-19.

Ella y un grupo de especialistas fueron los encargados de interrumpir el embarazo de una joven de 20 años que llegó al Centro Médico Nacional La Raza con síntomas de COVID-19: fiebre de más de 40 centígrados y dolor intenso de huesos.

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Aunque está comprobado que el coronavirus no se transmite de madre a hijo, fue necesario adelantar el nacimiento de la bebé en la semana 34 de gestación porque tenía más posibilidades de sobrevivir fuera que dentro de su madre.

En entrevista con Expansión Política, la neonatóloga con más de 18 años de trayectoria compartió cómo fue su primer enfrentamiento con el COVID-19.

Recordó que cuando la madre, una joven de 20 años, llegó el 8 de abril al hospital presentaba síntomas de coronavirus, por lo que se decidió aislarla mientras se comprobaba si era portadora del virus y mientras ganar tiempo para que su embarazo llegara a término. Sin embargo, los síntomas de la paciente se complicaron por lo que se decidió interrumpir la gestación.

“El domingo 12 nos informan que el estado de salud de la mamá requiere apoyo ventilatorio porque hay dificultad para respirar; entonces, el que a la mamá se le invada con medicamentos más agresivos, o que se le pusiera un modo de respiración más invasivo como el mecánico, podría poner en riesgo la vida del bebé”, explicó.

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El equipo de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Gineco-Obstetricia No. 3 “Dr. Víctor Manuel Espinosa de los Reyes Sánchez”, determinó que era más seguro tener al bebé fuera del útero, aún pese a que aún faltaban cuatro semanas para concluir el término de gestación. Así que todo el grupo de médicos se preparó para recibir al bebé con el reto era evitar que se contagiará de coronavirus.

Cánulas, bolsas de reanimación, cuna precalentada donde seria trasladado el bebé y los posibles espacios donde se albergaría al recién nacido fueron preparadas la mañana de ese domingo para realizar el nacimiento.

“Hemos tenido pacientes mucho más graves y escenarios más complicados, a eso estamos acostumbrados, pero aquí lo difícil fue no estar familiarizado con el equipo de protección, es incómodo. Hacía mucho, mucho calor. Es muy complicado trabajar como si tuvieras muchas 'capitas de cebolla': el uniforme abajo, encima el equipo de protección que es el overol, los goggles, el cubrebocas, la careta, fue muy complicado”, reconoció.

La neonatóloga María del Carmen Arriola Velasco y la Pediatra Elizabeth Herrera Navarro fueron las encargadas de recibir a la bebé.

Detalló que, además, les correspondía tomar las decisiones post nacimiento, pero ahí juega en contra el tiempo. “Son decisiones que se tienen que tomar en menos de un minuto porque el primer minuto de vida es el más importante en cualquier ser humano, de eso depende que el bebé no tenga secuelas neurológicas, que en futuro no arrastre con la consecuencia de una mala reanimación”.

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A las 12:23 horas, nació la bebé con 34 semanas de gestación con un peso 2.200 kilogramos y una talla de 44 centímetros. En su prueba Apgar, que es el examen rápido que se realiza entre el primer y quinto minuto después del nacimiento, obtuvo un puntaje bajo de 3-7-9.

La bebé no lloró, no respiró porque estaba con el efecto de la anestesia que se le había puesto a la mamá… La bebé requirió maniobras invasivas, requirió terapia intensiva, y se tuvo que ir a un área de cuidados intensivos y a un área aislada para tener los cuidados adecuados”.

Además, la bebé requirió de reanimación neonatal avanzada y posterior intubación endotraqueal y conectarla a un ventilador.

A la bebé se le realizaron dos pruebas de COVID-19, la primera a las 24 horas después de haber nacido y la segunda ocho días después. Ambas salieron negativas. El 24 de abril, fue dada de alta.

Sobre el estado de salud de la mamá, Carmen Arriola comentó que hasta hace una semana, la joven seguía hospitalizada, pero ya no requería del equipo de respiración mecánica.

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