Se especifica que los haberes de retiro concedidos conforme al marco constitucional vigente se conservarán en los términos reconocidos.
Los haberes de retiro son prestaciones económicas para militares y jueces de primera instancia y ministros de la Suprema Corte; en este último caso se encuentran Arturo Záldivar y Olga Sánchez Cordero, quienes ya son parte de Morena.
Esto significa que las pensiones de exfuncionarios de altos mandos de confianza no podrán exceder 50% de las remuneraciones que percibe la titular del Ejecutivo Federal, que se traduce en 70,000 pesos.
“Los servidores públicos recibirán una remuneración adecuada e irrenunciable por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión, que deberá ser proporcional a sus responsabilidades al tiempo que no podrá ser mayor a la establecida para la persona titular del Ejecutivo Federal”, señala la iniciativa.
¿Cuándo aplica?
La iniciativa señala que este límite será aplicable a pensiones o jubilaciones futuras y a aquellas que se hayan otorgado con anterioridad a la entrada en vigor del decreto de esta reforma.
Una vez que entre en vigor este cambio constitucional, el Congreso de la Unión y las legislaturas de los estados contarán con máximo 90 días para revisar y adecuar el marco jurídico con el fin de hacerlo congruente con este cambio.
Asimismo, los gastos que se generen con motivo de la entrada en vigor de esta reforma se cubrirán con cargo a los presupuestos aprobados a las autoridades que intervengan en su aplicación, por lo que no se autorizarán ampliaciones de recursos.
Objetivo de la reforma
En la exposición de motivos de la reforma se menciona que este cambio se vincula directamente con el principio de austeridad republicana, pues señala que los recursos públicos deben destinarse al bienestar general y evitar la existencia de privilegios económicos en perjuicio de la sociedad.
Lo anterior porque menciona que “algunas pensiones y jubilaciones” financiadas con recursos públicos, sobre todo del sector paraestatal, generan percepciones que resultan desproporcionadas frente al promedio de la población.
“Su finalidad (de las pensiones y jubilaciones) no pude ser la generación de privilegios ni de percepciones desproporcionadas financiadas con recursos del Estado”, señala la propuesta, pues sostiene que estas deben ser acorde con una administración pública moderna.