Los cambios que se proponen son al artículo 123, apartado A de la Constitución para incluir que en México la jornada laboral será de 40 horas semanales y “por cada seis días de trabajo las personas trabajadoras deberán disfrutan por lo menos de un día de descanso con goce de salario íntegro”.
El dictamen a discusión no tuvo ninguna modificación con respecto a la minuta avalada por el Senado la semana pasada y establece que cuando por circunstancias extraordinarias deban aumentarse las horas de la jornada, se pagará el 100% de lo fijado para las horas ordinarias, pero ese trabajo extra no deberá excederlas 12 horas semanales.
De acuerdo con la redacción propuesta, esas horas extra podrán distribuirse en hasta cuatro horas diarias, en un máximo de cuatro días en esa misma semana.
Sin embargo, en caso de que las horas extras superen lo anterior, la persona empleadora estará obligada a pagar 200% más del salario que corresponda a las horas de jornada ordinaria.
También se establecería un candado para que las personas menores de 18 no puedan laborar tiempo extraordinario.
Según el régimen transitorio, las horas de trabajo se disminuirían gradualmente a partir del próximo año, por lo que en 2026 se mantendrían 48 horas laborales.
En 2027 se reducirían a 46 horas por semana; en 2028 a 44; en 2029 a 42 y en el año 2030 se alcanzaría la jornada de 40 horas, sin disminución de sueldos, salarios o prestaciones, según el dictamen.
Una vez aprobadas las reformas por el pleno, se turnarán a las Legislaturas estatales para que al menos 17 las aprueben y se consiga la declaratoria de reforma constitucional
Al fijar posturas, antes de que iniciara la discusión en lo general, que se prevé concluya alrededor de las 23 horas, pues existen cerca de 300 reservas al dictamen, las bancadas confrontaron posturas.
Diputados de Morena, Partido del Trabajo (PT) y Verde (PVEM) defendieron la reforma y su gradualidad, pues argumentaron que no se deben afectar los salarios.
En tanto, los grupos parlamentarios del Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Movimiento Ciudadano (MC) han respaldado la reducción, pero con la insistencia en que no beneficiará a los trabajadores si no se incluyen reducción de dos días de descanso, acompañados de incentivos para los empleadores.