La priista Cristina Ruiz también criticó que no haya dos días de descanso a la semana, al sostener que esta modificación constitucional mide el descanso en horas y no en días.
Comentó que trabajar seis días no es descanso, porque significan seis traslados, seis camiones, seis comidas y seis días fuera de casa.
“Esta no es la reforma de las 40 horas, es la reforma del cansancio”, señaló.
El panista Marko Cortés dijo que esta reforma es una “justicia a media”, porque solo beneficia a los trabajadores contratados de manera formal. Dijo que si esta modificación es mal ejecutada, puede generar mayor informalidad.
También criticó que las 40 horas laborales sean hasta 2030 y no se aplique en este año, por lo que comentó que esto se puede deber a que el gobierno pactó con el sector empresarial.
“Esta reforma no contempla estímulos fiscales a las micro y mediana empresas, porque claro que habrá costos y habrá quienes tengan que pagar esas horas extra y contratar más personal para cumplir con esto”, señaló.
Los senadores de oposición presentaron nueve reservas, entre ellas estaba detinar dos días de descanso por semana, pero ninguna pasó.
Falta que la Cámara de Diputados apruebe esta reforma y de hacerlo, México se convertirá en el tercer país de América Latina en establecer una jornada laboral de 40 horas semanales.
Esto se hace después de Ecuador, país pionero en impulsar dicho cambio en la región en 1997, y de Chile que desde 2024 inició un proceso de reducción gradual que se prevé concluirá en 2028.
De acuerdo con un reporte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los trabajadores en el mundo laboran 43.9 horas semanales en promedio, y en México ese tiempo es de 45.2 horas.