Iztapalapa vive la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo por primera vez desde su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés).
Viacrucis de Iztapalapa celebra su 183 representación como Patrimonio de la Humanidad
Alrededor de 2 millones de creyentes y visitantes llegaron a las calles de Iztapalapa bajo el sol del mediodía para ser testigos del juicio, azote y condena de Jesús de Nazaret, quien cargó una cruz de unos 90 kilos hasta el Cerro de la Estrella, donde fue crucificado.
La tradición alcanza las 183 representaciones e incluso algunos nazarenos llevaron sus propias cruces –ya sea pequeñas o grande– con las que demuestran arrepentimiento por sus propios pecados u ofrecen como promesa a Dios para pedir un milagro.
Usualmente llenas con vehículos, avenidas como 5 de Mayo, Toltecas, Ignacio Comonfort y Allende fueron cruzadas este Viernes Santo por soldados romanos a caballo y a pie que vigilaron y maltrataron a Jesús en su viacrucis.
La expresión religiosa fue admirada por locales y turistas, tanto nacionales como extranjeros, mientras alrededor vendedores ofrecen frutas, botanas, bebidas, sombreros y gorras para protegerse del sol.
También en Iztapalapa, pero entre altas paredes de concreto y vigilado desde torres con custodios armados, dentro del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente personas privadas de la libertad realizaron su propia representación del Viacrucis, con los papeles de Jesús de Nazaret, Judas, Barrabás y otros personajes bíblicos interpretados por los propios internos.
El Zócalo de la Ciudad de México fue el escenario de una tercera representación de la Pasión de Cristo justo frente a la Catedral Metropolitana, a cargo de la Compañía Fénix Novohispano, la cual se distingue por ser protagonizada por actores profesionales y contar con 40 músicos en vivo.