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Sin mejoras en CDMX, tras el asesinato de los menores Alan y Héctor

Los dos niños mazahuas fueron víctimas de desaparición y homicidio; pese al programa Barrio Adentro, niños y adolescentes continúan como objetivos del crimen organizado en la CDMX, según especialista.
mié 03 noviembre 2021 04:46 PM
(Obligatorio)
El programa Barrio Adentro fue lanzado en el Centro Histórico tras el asesinato de dos niños de origen mazahua a manos de integrantes de la Unión de Tepito.

Alan Yahir, de 12 años y Héctor Efraín, de 14 años, desaparecieron de la vecindad donde vivían en el Centro Histórico el 27 de octubre de 2020 y cuadro días después, la madrugada del 1 de noviembre, sus cuerpos fueron descubiertos por casualidad cuando el sujeto encargado de deshacerse de los dos menores dejó ver sus restos al transportarlos en una especie de carretilla y chocar con una banqueta y fue descubierto por un policía.

El asesinato de los dos niños mazahuas provocó el cuestionamiento hacia las autoridades sobre la posible autoría de la Unión de Tepito, grupo dedicado a delitos como la venta de droga y la extorsión en el Centro Histórico, así como el alcance de esta organización a los niños y adolescentes.

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A un año de ese doble asesinato, dos personas han sido detenidas como posibles responsables del crimen, ambos identificados como presuntos miembros de la Unión de Tepito: Abel “N”, de 29 años, quien habría ordenado a “El Choche” de 39 años, el deshacerse de los restos.

Sin embargo, han faltado acciones para evitar que niños y adolescentes sean cada vez más un objetivo del crimen organizado y en primer lugar es necesaria la justicia, considera Juan Martín Pérez García, coordinador de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe.

“La impunidad es lo que alimenta la dinámica. En este caso se detuvieron a dos personas pero no significa que haya sentencias, esto es muy importante, todavía a un año no hay sentencias “, señala en entrevista con Expansión Política.

Es importante ubicar que los grupos criminales basan su poderío en estas redes de macrocriminalidad pero también en una narrativa de terror entonces el asesinato de estos niños, la tortura y ser llevados a una exhibición pública nos dan cuenta de esa práctica que los grupos criminales tenían desde hace más de 10 años.
Juan Martín Pérez García, coordinador de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe.

El crimen contra ambos niños provocó la reacción de la opinión pública y autoridades, incluyendo a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, quien lazó el programa Barrio Adentro en el Centro Histórico el 12 de noviembre de 2020, cuyo propósito es evitar que los menores sean cooptados por grupos criminales.

Sin embargo, la estrategia de enviar a funcionarios públicos para ofrecer becas y actividades culturales o deportivas no es efectiva para proteger a las infancias de la violencia del crimen organizado, sostiene el especialista.

 

Pérez García indica que además de sancionar a los culpables se debe reconocer que el modelo de seguridad que le busca hacer frente al crimen organizado ha incrementado el nivel de violencia en el país y también en la ciudad.

“Hay una negación de autoridades federales y de la Ciudad de México a reconocer que México está en guerra y como en toda guerra hay armas de fuego, hay confrontaciones, hay reclutamiento y también víctimas.

“En los hechos se han mantenido en la misma dinámica de negar la realidad, los grupos criminales siguen operando en la ciudad con total impunidad. En este contexto están los niños, niñas y adolescentes que ya hace mucho tiempo no podían salir a la calle por la inseguridad pero ahora queda en evidencia que su integridad está en riesgo”, indica el coordinador de Tejiendo Redes Infancia.

Un año después de las muertes de Alan y Héctor, un ejemplo del uso de los niños y adolescentes por parte de los grupos criminales en la ciudad se puede ver en la participación de un joven de 17 años en el ataque contra un empresario cometido en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) el pasado 17 de octubre. Donovan murió mientras fungía como conductor para el intento de asesinato contra el empresario y fue alcanzado un disparo de un policía.

 

Las cifras también reflejan que los niños y adolescentes aún son víctimas de violencia extrema en la capital: de enero a septiembre de 2021 fueron 8 menores víctimas de homicidio por arma blanca, mientras por arma de fuego se registraron 31.

Además 29 menores sufrieron lesiones por arma blanca y 51 de lesiones por arma de fuego. En crímenes de género, 5 niñas y adolescentes fueron víctimas de feminicidio.

De enero a diciembre de 2020, año en que Alan y Héctor fueron asesinados, fueron 45 homicidios contra menores por arma de fuego y 9 por arma blanca, así como 32 con lesiones por arma blanca y 77 por arma de fuego.

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