Lo que no se mide no existe por eso la importancia de estos ejercicios y en el caso de las mediciones relativas al género, la reciente publicación del Global Gender Gap Report 2026 del World Economic Forum (WEF) muestra cómo la brecha de género mundial se ha cerrado 69.2% y hacen falta 120 años para hacerlo por completo. Sin embargo, ninguna de las 145 economías analizadas ha alcanzado todavía la paridad plena. El índice permite observar esta desigualdad desde cuatro dimensiones.
Las cuatro caras de la brecha de género
En general, Europa presenta el mejor resultado regional, con 75.7% de su brecha cerrada, seguida de América del Norte, con 75.2%, y América Latina y el Caribe, con 74.5%.
La primera dimensión, participación y oportunidades económicas, es una de las grandes asignaturas pendientes a escala mundial: apenas se ha cerrado 61.7% de la brecha. América del Norte registra el mejor resultado regional, con 77.1%.
Lee más
En América Latina y el Caribe, Barbados alcanza 84.8%, mientras México registra 61.8%. La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 del INEGI muestra que las mexicanas dedican, en promedio, 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario, frente a 18.2 horas de los hombres. Es una diferencia de 21.5 horas semanales. Además, las mujeres concentran 66.8% del tiempo total destinado al trabajo no remunerado. Estos datos no forman parte del cálculo del índice del WEF, pero ayudan a dimensionar una de las condiciones estructurales que pueden limitar la participación económica de las mexicanas, por eso cobra relevancia la corresponsabilidad social de los cuidados.
El segundo componente, logro educativo, presenta un panorama completamente diferente. La brecha mundial está cerrada en 96.2%, convirtiéndolo en uno de los ámbitos más cercanos a la paridad.
Pero cerrar la brecha educativa no significa necesariamente garantizar aprendizajes de calidad. Los resultados más recientes de PISA 2025 muestran que México obtuvo 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias. Mientras matemáticas y lectura retrocedieron siete puntos respecto de 2022, el desempeño en ciencias se mantuvo prácticamente estable. En matemáticas, solo alrededor de 30% de las y los estudiantes alcanzó el nivel básico de competencia, frente a 65% en promedio en la OCDE.
El dato es relevante para la discusión sobre igualdad: el acceso de las mujeres a la educación ha avanzado mucho más que su participación económica, pero la paridad educativa también debe medirse por los aprendizajes que se adquieren y por la capacidad de convertirlos en oportunidades. La educación puede abrir puertas, pero si persisten brechas en la calidad del aprendizaje, en la transición hacia el empleo y posteriormente en los ingresos, la igualdad formal no necesariamente se transforma en igualdad de oportunidades.
En salud y supervivencia, el mundo alcanza 96.9% de paridad. América Latina y el Caribe encabeza nuevamente las regiones, con 97.7%, seguida de Asia Central, con 97.3%, y América del Norte, con 97.2%. Europa registra 96.9% y África Subsahariana 96.8%. Asia Meridional alcanza 95.7%, mientras Asia Oriental y el Pacífico llega a 95.6%. El WEF señala que las 145 economías analizadas superan 90% de la brecha cerrada en salud y supervivencia y que 16 alcanzan la paridad completa. Es, por tanto, una dimensión en la que las diferencias regionales son relativamente reducidas.
El mayor rezago aparece en la dimensión de empoderamiento político en el mundo. Esta dimensión presenta tres indicadores: la representación en cargos parlamentarios 32%, la representación en cargos ministeriales 23.7% y la paridad relativa a los años con una mujer como jefa de Estado en los últimos 50 años de 14.4%.
México registra 55.7%, uno de los resultados más elevados entre las economías latinoamericanas y uno de los diez países mejor posicionados a nivel mundial por las reformas de Paridad en Todo y se ha marcado un notario aumento entre legisladoras, funcionarias de alto nivel y directivas de nuestro país, al pasar de 33.3% a 64.8%. En contraste, la paridad en ingreso laboral estimado apenas alcanza 54.9% y la igualdad salarial percibida por trabajo similar, 51.3%. En estos rubros todavía falta mucho por avanzar. Mientras que Islandia presenta el resultado más alto del mundo en esta dimensión, con 95.4%, seguida por Finlandia, con 72.8%, y Noruega, con 70.4%.
Además, nuestro país ocupa el lugar 18 entre las 145 economías analizadas: alcanza 99.5% en educación, 98% en salud y supervivencia, 61.8% en participación y oportunidades económicas y como se observa con los resultados de empoderamiento político, su desempeño también refleja las diferencias entre dimensiones.
El resultado general de 2026 permite identificar liderazgos regionales muy distintos. Cerrar la brecha en la participación y oportunidades económicas en mi opinión es lo que más nos ocupa en el país, ello será posible cuando los cuidados no queden bajo la responsabilidad exclusiva de las mujeres, entre otras cosas. En contraste, el desafío global, lo encontramos en el empoderamiento político donde la sociedad y Estado deben contribuir conjuntamente para desaparecer estas brechas de género y no permitir retrocesos donde hemos avanzado.
_____
Claudia Corichi* es titular de la Unidad de Igualdad de Género y Cultura de la Fiscalización de la ASF.
Nota del editorial: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única de la autora.