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La revisión del T-MEC podría prolongar la incertidumbre comercial entre México y Estados Unidos

Pocos estadounidenses saben que México es el principal socio comercial de Estados Unidos. Los mexicanos, en cambio, sí tienen clara esa dependencia inversa.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, habla después de firmar una orden ejecutiva en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, DC, el 3 de agosto de 2026.
México no solo vende productos terminados a Estados Unidos: también le surte insumos para su propio proceso productivo. Ese comercio sostiene cadenas de suministro transfronterizas que abaratan la manufactura regional y ayudan a Estados Unidos a competir con China, opina Pamela Starr. (FOTO: JIM WATSON/AFP)

Lo que está en juego es considerable justo ahora que los negociadores emprenden la revisión obligatoria del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el acuerdo de 2020 que sostiene esta relación. Es poco probable que concluya con éxito. Lo más previsible es una sucesión casi interminable de rondas de negociación bilateral que alimenten la incertidumbre y frenen la inversión y el crecimiento.

Este desenlace responde al deseo de Donald Trump de reducir el déficit comercial estadounidense, repatriar la manufactura y conservar su poder de presión sobre los vecinos del país.

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La lógica de la integración comercial

México no solo vende productos terminados a Estados Unidos: también le surte insumos para su propio proceso productivo. Ese comercio sostiene cadenas de suministro transfronterizas que abaratan la manufactura regional y ayudan a Estados Unidos a competir con China. Por ello, la administración Trump aceptó exentar de los aranceles globales, vigentes desde abril de 2025, a las exportaciones que cumplen las reglas del T-MEC , excepción que cubre el 85% de las ventas mexicanas.

Según los términos del propio tratado, la revisión arrancó el 1 de julio de 2026. Dada la integración de las cadenas de suministro, preservar la previsibilidad comercial debería ser una apuesta segura. Pero Estados Unidos se ha negado a renovar el acuerdo por tres razones.

El déficit comercial de México

La primera es la aversión de Trump a los déficits comerciales , que atribuye a la fuga de empleos y producción estadounidenses por prácticas desleales. El argumento explica, hasta cierto punto, el comercio con China, pero encaja mal con México: a diferencia de las exportaciones chinas, se calcula que el 75% de las manufacturas mexicanas que llegan a Estados Unidos incorporan insumos estadounidenses, lo que genera empleo en ambos lados de la frontera en vez de sustituirlo.

Trump también ignora que Washington logró que muchas empresas trasladaran su producción de China a países de menor costo, entre ellos México, lo que ensanchó el déficit con su vecino del sur . Es, en buena medida, un "problema" que la propia Casa Blanca ayudó a crear: un estudio de la Reserva Federal de 2026 encontró que el 53% del aumento del déficit comercial de México con Estados Unidos en el último lustro se explica por los aranceles estadounidenses a China. Pese a esta evidencia, el gobierno de Trump insiste en reducirlo , lo que complica aún más la revisión.

La ilusión del reshoring

La segunda razón es que Trump está aferrado a la idea del reshoring, o el regreso de la producción a suelo estadounidense, postura que choca con la lógica del nearshoring que inspiró al T-MEC: acercar la producción a Norteamérica, no forzosamente a Estados Unidos.

Esta obsesión explica por qué Washington se negó a exentar al acero y al aluminio mexicanos del arancel del 50% impuesto a mediados de 2025, y solo concedió una exención parcial al arancel del 25% sobre autos y autopartes. También explica su exigencia de fijar un contenido mínimo estadounidense obligatorio en la fabricación de vehículos. México se opone con firmeza a estos gravámenes, un obstáculo más para el éxito de la revisión.

Coerción mediante el caos

La tercera razón es la convicción de Trump y su equipo de que Washington solo puede avanzar sus intereses presionando a otros países. Esa lógica incluye condicionar una revisión exitosa del T-MEC a la cooperación en seguridad, y usar los aranceles para forzar tanto a aliados como a adversarios a ceder ante sus exigencias.

México y Canadá fueron los primeros blancos de esta coerción en febrero de 2025, cuando Trump impuso aranceles a todas sus exportaciones para obligarlos a cooperar en migración y narcotráfico. Aunque los productos amparados por el tratado de 2020 quedaron exentos poco después, y la Suprema Corte estadounidense terminó por declarar inconstitucional el fundamento legal de esos gravámenes, Trump ha seguido explotando el poder coercitivo de los aranceles. No tiene, en consecuencia, ningún incentivo para firmar un acuerdo que limite su margen para imponerlos a voluntad.

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Las consecuencias de revisar el tratado cada año

Sin certeza sobre las reglas futuras del comercio, los inversionistas prefieren esperar. En México esto debilita la estrategia de crecimiento apoyada en el nearshoring. Por eso el país ha optado por preservar el T-MEC a toda costa —incluso si implica negociaciones interminables y aranceles más altos— siempre que conserve una tasa menor a la del resto del mundo.

Tampoco una revisión fallida trae beneficios para Estados Unidos, pues debilitaría su ventaja frente a China y encarecería una amplia gama de productos importados. Aun así, la convicción de Trump de que todo déficit comercial es malo y de que los aranceles son la herramienta ideal de política exterior hace poco probable ese desenlace mientras él siga en la Casa Blanca.
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Nota del editor: La Dra. Starr es oradora, comentarista y autora activa sobre política, economía y política exterior mexicanas, así como sobre reforma económica y elaboración de políticas en América Latina. Es autora de artículos e informes políticos sobre México y las relaciones entre EE. UU. y México, y es autora de The Making of Mexico: Revolution, Reform, and Transformation , donde analiza las experiencias históricas y las “reglas de comportamiento no escritas” que siguen influyendo en la manera en que México responde a los desafíos actuales. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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