Son preocupaciones válidas. Pero sería un error perder de vista el otro lado de la moneda: la IA puede mejorar la calidad de vida de las personas al transformar la manera en que operan las instituciones públicas. Esto lo logra simplemente al hacer efectivo un principio básico de política pública: obtener mejores resultados con los mismos recursos.
¿Patrullajes coordinados con ayuda de la IA?
Las instituciones de seguridad generan enormes cantidades de información todos los días. Por eso, son uno de los ámbitos con mayor potencial para incorporar la IA. Existen llamadas al 911, registros de incidencia delictiva, reportes policiales, cámaras de videovigilancia, información de movilidad, registros administrativos y el conocimiento acumulado por quienes trabajan diariamente en el territorio. Sin embargo, gran parte de esa información permanece dispersa y subutilizada. No se registra adecuadamente; o se almacena sin analizar y, en no pocos casos, ni siquiera se conecta con otras fuentes disponibles. La consecuencia es que una enorme cantidad de decisiones operativas sigue tomándose con información incompleta o desaprovechada.
Tomemos como ejemplo una de las actividades de seguridad más cotidianas: el patrullaje policial. Es posible que una patrulla estacionada durante un tiempo determinado —digamos, veinte minutos— en el punto correcto generé un impacto mayor que varias unidades recorriendo la ciudad sin una estrategia clara. El problema es que hoy sabemos muy poco sobre cuál es la combinación óptima entre lugar, horario y tiempo de permanencia. No porque sea imposible conocerla, sino porque rara vez explotamos sistemáticamente la información disponible.
La IA ayuda a sistematizar, integrar y analizar la data para identificar patrones que difícilmente podría detectar un humano. Un uso adecuado de la herramienta, respondería a preguntas concretas: ¿dónde conviene desplegar una patrulla? ¿A qué hora? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Qué zonas presentan mayores riesgos de determinados delitos? ¿Qué cambios operativos podrían generar mejores resultados?
Los beneficios potenciales de este manejo inteligente de la información son considerables. Un patrullaje mejor orientado podría reducir delitos, mejorar la percepción de seguridad y fortalecer la capacidad preventiva de las instituciones. Al mismo tiempo, permitiría disminuir recorridos innecesarios, optimizar el consumo de combustible, reducir el desgaste de vehículos y utilizar de manera más eficiente recursos que siempre son escasos.
Incluso podría generar beneficios para el propio personal policial. Menos desplazamientos innecesarios significan menor exposición al riesgo, menor desgaste físico y mejores condiciones para concentrar esfuerzos donde realmente generan valor público.