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#ColumnaInvitada | El 'chantaje' migratorio: ¿nueva conducta en las naciones?

Es muy grave el fortalecimiento de esta conducta entre países de origen y de recepción.
vie 09 septiembre 2022 05:59 AM
El chantaje migratorio: ¿nueva conducta en las naciones?
Turquía usa con frecuencia a los migrantes al enviarlos a las fronteras comunitarias como una estrategia de presión (...) El objetivo es aumentar los recursos recibidos o lograr algo que está cercano a la utopía: su ingreso a la Unión Europea, apunta Javier Urbano Reyes.

Tres ejemplos han marcado en la última década cierto patrón de conducta de los países involucrados en el movimiento internacional de personas. Pero todos ellos tienen componentes similares, cuya característica y resultados son perturbadores desde la perspectiva de la protección y promoción de los derechos humanos de estas poblaciones.

El caso de Turquía es emblemático. En 2016 firmó un acuerdo con la Unión Europea para acoger a demandantes de asilo que se dirigían a la Europa comunitaria, a cambio de un “apoyo” de 6,000 millones de dólares.

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Ankara ha incumplido diferentes términos del convenio y a cambio usa con frecuencia a los y las migrantes al enviarlos a las fronteras comunitarias como una estrategia de presión cuya narrativa es: “entre estas poblaciones pueden ir terroristas” o simplemente explota el miedo y la ignorancia de la ciudadanía.

El objetivo es claramente aumentar los recursos recibidos o lograr algo que está cercano a la utopía: su ingreso a la Unión Europea.

El caso marroquí tiene las mismas características pues es valorado como una zona estratégica en las políticas de seguridad de la Europa de los 27. Uno de los momentos más delicados lo ubicamos en 2021, cuando el presidente del Frente Polisario Brahim Galhi es atendido en España y, como represalia, Marruecos permite el paso de cerca de 8,000 migrantes por Ceuta, como una forma de represalia.

La respuesta de Bruselas es la elaboración de un paquete de cerca de 500 millones de euros para que este país gestione sus fronteras durante 2022.

El tercer caso es Bielorrusia. Meses antes del inicio de la invasión rusa a Ucrania, el régimen del presidente bielorruso Alexander Lukashenko dispuso de viajes fletados para colocar a miles de migrantes en las fronteras de Polonia, en una acción interpretada por muchos analistas como un prolegómeno a las hostilidades de Putin.

 

Los tres casos tienen similitud: a) se usa como medio de presión a los solicitantes de refugio o a los migrantes económicos; b) se busca sacar rentabilidad o aumentar la misma, derivada de una posición geográfica privilegiada y explotando su condición de países de tránsito; y c) se aprovechan de unas políticas migratorias débiles o disfuncionales de las naciones comunitarias.

Es muy grave el fortalecimiento de esta conducta entre países de origen y de recepción. En este juego de ajedrez se desdibujan los objetivos humanitarios del asilo pues se interpretan al gusto de los intereses geoestratégicos, y se sigue usando al migrante como un instrumento de chantaje y presión.

Nota del editor: Javier Urbano Reyes es profesor e investigador en el Departamento de Estudios Internacionales (DEI) de la Universidad Iberoamericana (UIA); académico de la Maestría en Estudios sobre Migración del DEI-UIA. javier.urbano@ibero.mx Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

 
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