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#ColumnaInvitada | T-MEC: la encrucijada de México frente a las consultas

Los empresarios y el gobierno estadounidense saben que no existen garantías de cumplimiento en el sector energético con un acuerdo de buena voluntad.
mar 23 agosto 2022 06:00 AM
Estados Unidos solicitará consulta del T-MEC por política energética de México
Los cambios de política afectan los intereses económicos estadounidenses en múltiples sectores y "desincentivan la inversión", dijo la secretaria Katherine Tai.

La solicitud de consultas en el marco del T-MEC por parte de Estados Unidos y Canadá, como consecuencia de las quejas y desacuerdos en torno a la política energética mexicana que ha discriminado a las empresas privadas para dar preferencia a las Empresas Productivas del Estado, ocurre en medio de una creciente polarización política en México, con un gobierno que abandera la idea de la “soberanía energética” como una de las principales políticas del sexenio, la cual le ha generado importantes réditos políticos.

Resolver el diferendo en la etapa de consultas para evitar llegar a un panel de solución de controversias se vislumbra poco probable. En este sentido, destaca la primera reacción del presidente López Obrador, quien aseguró que la soberanía de México no puede estar comprometida por un tratado comercial y no ha mostrado ninguna intención de echar atrás su política energética.

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La postura presidencial limitará el margen de maniobra de los secretarios de Economía y Relaciones Exteriores, Tatiana Clouthier y Marcelo Ebrard, quienes estarán al frente de la delegación mexicana en la negociación.

Las consultas iniciarán formalmente hoy, 23 de agosto, y México enfrenta una importante encrucijada. Por un lado, la única manera de tratar de solventar algunos reclamos sería a través de modificaciones regulatorias o legales, cuyo costo político no es aceptable para el gobierno del presidente López Obrador. Por otro lado, las autoridades mexicanas del sector energético carecen de credibilidad, luego de reiteradas acciones anticompetitivas en contra del sector privado nacional e internacional.

En este orden de ideas, aún si se llevan a cabo modificaciones legales y/o regulatorias, su implementación depende de la voluntad del gobierno mexicano, que ha demostrado en repetidas ocasiones, a través de las autoridades del sector energético, que éstas no siguen ni aplican el marco regulatorio y legal vigente. Por tanto, los empresarios y el gobierno estadounidenses saben que no existen garantías de cumplimiento en el sector energético con un acuerdo de buena voluntad.

Adicionalmente, en Estados Unidos existe un respaldo político bipartidista para exigir el cumplimiento cabal del T-MEC por parte de México, por lo que es previsible que tanto legisladores como representantes del sector privado ejerzan presión sobre la administración de Biden para no ceder durante el proceso de consultas, a menos que lo que ofrezca México sea suficientemente potente y creíble.

Ante este escenario, ¿puede ofrecer México algo para resolver la controversia en el proceso de consultas? Tanto la postura del presidente López Obrador como las acciones requeridas para modificar la política energética de México, de forma que se puedan atender las inquietudes de Estados Unidos y Canadá, dificultan la posibilidad de alcanzar un acuerdo durante las consultas.

El gobierno de México no ha dado señales de estar dispuesto a dejar sin efectos la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, de modificar disposiciones de la CRE y ni de revertir la cancelación de permisos por parte de la Secretaría de Energía. Por ende, hoy en día la disputa comercial apunta más hacia la eventual conformación de un panel para la solución de controversias.

 

En dicho escenario es previsible que se determine que las acciones por parte de México son incompatibles con las obligaciones estipuladas en el acuerdo. Si tras la deliberación y determinación de dicho panel no se alcanza una solución definitiva, tanto Estados Unidos como Canadá podrían proceder con la suspensión de beneficios. Esto podría derivar en la imposición de aranceles a productos provenientes de México, lo que resultaría en una afectación económica significativa para nuestro país.

Las siguientes semanas ofrecerán mayores detalles sobre el proceso de consultas y la estrategia del gobierno de México. Sin embargo, indistintamente de la forma en la que se resuelva la disputa —a través de un acuerdo durante las consultas, alcanzando una solución tras la deliberación y el veredicto de un panel o inclusive tras la imposición de aranceles—, la controversia ha evidenciado el resultado más relevante de la política energética de este gobierno: la pérdida de credibilidad de nuestro país como un socio comercial confiable, la cual será difícil de recuperar en el corto plazo.

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Nota del editor: Mónica R. Díaz (@mony_rdiaz) y Ana Padilla son consultoras especializadas en la relación bilateral México-Estados Unidos en Integralia Consultores (@Integralia_MX). Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a las autoras.

 
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