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#ZonaLibre | ¿Qué nos quiso decir el presidente?

AMLO en su estrategia tiene que lucir victorioso y exitoso; levantar la cabeza, mostrar fuerza y poder. El presidente no puede ser fatalista.
mié 02 septiembre 2020 11:59 PM
(Obligatorio)
El presidente dio un mensaje de 45 minutos en Palacio Nacional.

El segundo informe aparentemente fue una “mañanera” más: la misma dinámica, los mismos ademanes, la misma retórica. La única diferencia quizá fue el diverso auditorio presente. ¿Habría un mensaje detrás de su informe? Analicémoslo.

El presidente no dijo nada más allá de lo que la mayoría sabíamos que expondría, una serie de logros, un tanto parcos, con el mensaje continuo, repetitivo y tenaz: “Nuestro gobierno no será recordado por corrupto”.

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Durante años, hemos aprendido que López Obrador es un estratega político que no habla al viento. Sabe perfectamente a quienes dirigir sus mensajes. Tiene muy claro su “target”, dirían los expertos, que en inglés significa “objetivo a la vista”.

El presidente ha vuelto a explicar –algo que nadie le pidió– y que busca posicionar hasta el último día de su mandato: “Ya no hay lujos en el gobierno”, lo que ahorran, “se lo dan al pueblo”.

Y ahí se basó realmente un mensaje lleno de triunfalismos, pero también inconsistencias y temas debatibles, como lo son la ecología, la explotación minera o el ”fracking”.

Peor aún el olvidar u omitir la verdad al sentenciar: “Hay menos secuestros, feminicidios, robos a transeúntes, a transportistas, menos robos de vehículos, robo en transporte público colectivo, menos robo en transporte público individual, menos robo a negocios y menos robo a casas habitación". Una mentira del tamaño de los registros de víctimas que no menguan, sino que se han aumentado incluso al 9%, desde que la 4T gobierna el país.

 

Otra de las polémicas leyendas que se quedarán para la posterioridad fue decir que mantiene una buena relación con los partidos políticos y con los gobernadores, sin embargo, la realidad es que los gobernantes de oposición han denunciado incluso “desprecio” por parte del presidente, a tal grado de que han amagado con desaparecer la Conago.

En un pequeño momento, agridulce para el público presente, llamó “arrogantes”, tanto al fiscal general, como al presidente de la Suprema Corte de Justicia.

Seamos realistas, seguramente los funcionarios mencionados, ¡claro que querían estar ahí! El presidente no.

Él quería mandar un mensaje: “Se está despedazando la figura presidencial de antes”. Una farsa del tamaño de la fortuna de su súper invitado, el millonario Carlos Bremer.

El cayado del pastor

Algunos de sus adversarios, rompen sus vestiduras y reclaman que AMLO no haya sido reflexivo o autocrítico. ¡Eso no haría el estratega político! Mucho menos, a unos cuantos días de que comience formalmente el periodo electoral rumbo a la elección más grande de las historia, con más de 21 mil puestos públicos, que se votarán el 6 de junio del 2021.

AMLO en su estrategia tiene que lucir victorioso y exitoso; levantar la cabeza, mostrar fuerza y poder. El presidente no puede ser fatalista, no debe mencionar que han atajado terriblemente el tema del COVID-19 o que cada día su aceptación decrece. Él debe hablarle a sus votantes y rescatar la mayor cantidad posible de ellos, para que su partido tenga un triunfo colosal.

Porque al presidente no le importa informar a sus adversarios, al parecer está convencido que no cambiará el pensamiento de alguien que le haya sido contrario en el pasado o en el presente.

 

López Obrador le mandó un mensaje a los suyos y principalmente a los seguidores de Morena; el partido que hoy apesta a división, quebrantamiento y traiciones. El partido que ha olvidado que son rebaño del pastor Obrador y no de sus propias creencias. A ellos, les dejó claro que es él quien decidirá quién será el presidente de su “orden”; que él tendrá en las manos las listas de quienes quieran participar en las boletas electorales y serán palomeados en el escritorio de Palacio Nacional. En pocas palabras, les dejó claro a sus ovejas, que él sigue siendo Morena.

Quizá una frase que retumbó en los distintos espectros de los bandos políticos fue: “en el peor momento, tenemos el mejor gobierno”.

Sinceramente, ¿qué esperaban que dijera el presidente estratega? ¡El día del presidente no ha desaparecido! El 1 de septiembre fue creado para la imagen, el mensaje y visión del Ejecutivo.

En esta ocasión su mensaje fue claro para los suyos: se acercan las elecciones, defiendan a la 4T. Estamos combatiendo la corrupción, les estamos ayudando con programas sociales, sigan fieles a este cambio de régimen.

No, no era una “mañanera” más. Lo que el presidente nos quiso decir, a todos, es que seguirá siendo terco en su visión de gobierno, que está en pie de lucha para seguir siendo la piedra angular de su movimiento político, el tiempo que sea necesario.

Que gobierna según sus datos y al que no le guste, que se le enfrente en las próximas elecciones.

El arranque de campaña ya fue anunciado.

"Invité al fiscal... y al presidente de la SCJN, y no pudieron asistir" | #EnSegundos

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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