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#ZonaLibre | Los aplausos suicidas

Ante la crisis global por el coronavirus, el presidente ha actuado de manera insensata, y aunque tiene sus aplaudidores en la mañanera, no es el momento del aplauso incondicional.
mié 25 marzo 2020 06:45 PM
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Las conferencias mañaneras han alojado a una serie de defensores del presidente.

Le aplauden una y otra, lo excusan y defienden. Son escuderos del presidente en redes sociales, no faltan a las mañaneras, se lían a gritos con los reporteros de los medios de comunicación convencionales y no dudarían en llegar hasta los golpes a fin de que dejen de criticar a AMLO.

Son aduladores profesionales de López Obrador, tienen seudónimos y canales en Youtube como “El chapucero”, “campechaneando”, “nopal times” o “Sin censura”. Ellos, junto a otros personajes vistosos de las mañaneras como Carlos Posos (el del famoso moño), Sandy Aguilera (quien aseguró que el presidente parecía keniano por su condición física) y muchos otros comunicadores emergentes, que apoyan desaforadamente a la 4T, tienen una misión que ha sido explicada por el periodista Julio Astillero (sin necesidad de mencionarlos uno por uno): ganar dinero a expensas de su apoyo incondicional al presidente.

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Astillero, quien es un experimentado columnista, aseguró en el programa “John y Sabina” que se transmite por el Canal 11 de televisión abierta, que los “Neochayoteros” son quienes al día de hoy viven de la monetización, que es recibir dinero por parte de Youtube por la cantidad de reproducciones que han conseguido los videos en un tiempo determinado.

“Son incapaces de hacer una crítica al gobierno actual, al presidente o a Morena, porque al momento que giras y haces una crítica se te van encima –los usuarios­– y empiezan a bajar; entonces, eso es el neochayoterismo”, detalló Astillero. Pero no estamos hablando de pocos pesos, Julio aclara: “Son cientos de miles de pesos, muchos, cientos de miles de pesos que se ganan en esos videos”.

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Pandemia menospreciada

Ante la crisis global existente a causa del nuevo coronavirus COVID-19 el presidente López Obrador ha actuado de manera insensata, aseguran quienes se asombran de cómo el ejecutivo ha convocado a eventos con miles de personas, donde los ciudadanos aglomerados se agolpan para tomarse la selfie de recuerdo o estrechar la mano del líder de la “Cuarta Transformación”. Sus críticos crecen cada día y abundan no solo en el país, sino también en el extranjero, donde varios noticieros y periódicos de distintos países han juzgado a López Obrador como irresponsable, temerario e ignorante.

Apenas hace unos pocos días, el 22 de marzo, en un video que luego borró de sus redes, AMLO pedía a la gente no quedarse en sus casas, sino al contrario, salir a comer, seguir con sus vidas normales. Todo esto a pesar de la pandemia de coronavirus que se duplica en casos en nuestro país.

La actitud del presidente va a contracorriente a la de prácticamente todos los líderes mundiales quienes piden a los ciudadanos del orbe mantenerse en sus casa a fin de detener en lo posible una pandemia que cada día aumenta su poderío mortal al acabar con la vida, de hasta este momento, más de 19,000 humanos.

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A partir del enfrentamiento del movimiento feminista contra el gobierno federal, las declaraciones de López Obrador han sido en su mayoría desconcertantes. El 18 de marzo, presumía en su cotidiana rueda de prensa sus escudos protectores, un par de amuletos con la imagen católica del corazón de Jesús. Apenas un día después en Oaxaca, el presidente pedía a los que llama sus adversarios (todos los que no comulgan al cien porciento con su forma de pensar) “No exagerar” ante el brote mundial del coronavirus.

El 20 de Marzo un video subido a sus redes mostraban el mensaje de una niña oaxaqueña. La polémica se desató cuando el presidente escribió: “Me la quería comer a besos, pero no puedo por la sana distancia”. Hace apenas unos días AMLO había sido duramente criticado por besar e incluso morder en una mejilla a una niña en Guerrero en plena crisis de COVID-19. Un día después, se atrevió a mentir, se atribuyó el descenso en el precio de la gasolina.

Todo mal.

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¿Se vislumbra un precipicio?

Pareciera que las crisis, tanto con las mujeres por el tema de los feminicidios, como el tema global del nuevo coronavirus, tienen al presidente en un jaque que nunca imaginó. La ausencia de estrategia ante estos frentes, ha debilitado su imagen y una pendiente decadente todavía se ve en un horizonte oscuro para su presidencia que tendrá que enfrentar una recesión histórica y más calamidades económicas que no podrán ser superadas en un corto tiempo. Y aunque a nadie le conviene que le vaya mal al gobierno y a su máximo representante, la situación los ha superado por completo, ha llegado como un tsunami a pulverizar los esperanzadores sueños de triunfo para el 2021 que tenía el siempre polémico partido Morena.

Este 24 de marzo, tanto el gobierno como el mismo presidente tuvieron que aceptar una realidad que a todas luces apuntaba a que el país entraba a un momento decisivo que, al parecer no querían enfrentar: la Fase 2 y la clausura de los eventos masivos, de restaurantes, bares, casinos, congregaciones religiosas, entre otras decenas de establecimientos.

Ese mismo día, el embajador de Canadá en México pedía a sus paisanos prácticamente huir del país y regresar a su tierra para enfrentar la pandemia.

La Fase 2 es pésima para los intereses políticos de este nuevo gobierno, pues más allá de lo que puede significar no estar preparados técnicamente en los hospitales para la contención de la pandemia, la clausura de eventos hace un daño irreversible al presidente, pues es el contacto directo con la gente y sus mensajes asertivos dirigidos a sus seguidores, lo que tiene a flote su –decadente– popularidad.

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Éste no es un momento para defender o aplaudir al gobierno o su presidente. México y sus ciudadanos están mostrando el mejor rostro posible. La organización natural que las familias y los vecinos están forjando.

Cuando el presidente les pidió salir a las calles, responsablemente la gente dijo #MeQuedoEnCasa. Cuando el gobierno les pidió no exagerar, la gente se informó de lo irresponsables que fueron en Italia y España. Con su actitud demostró que nuestro país tiene gente consiente, que viralizó las medidas de protección y un difícil encierro que no tiene fecha de caducidad hasta ahora.

No es el momento de aplausos suicidas.

No, el presidente no es quien ordena, ni tampoco el que tiene control sobre las mentes y decisiones de la mayoría de los mexicanos. No, este no debe de ser un asunto politizado o manipulado por quienes están a favor o en contra de AMLO.

Se trata de salir adelante, vecino a vecino. Se trata de enfrentarnos no juntos, pero sí unidos para salir adelante, una vez más, para demostrar que más allá de nuestras múltiples diferencias, nos interesa nuestro prójimo.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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