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#LaEstampa | La pandemia del coronavirus en la campaña de Trump

En medio de la crisis por el coronavirus, Donald Trump tendrá poco que presumir y mucho que lamentar, y cargará, por su inaudita incapacidad, con la muerte innecesaria de mucha gente.
jue 12 marzo 2020 06:45 PM
U.S. President Trump speaks about the U.S response to the COVID-19 coronavirus pandemic during an address to the nation from the Oval Office of the White House
Desde la Oficina Oval, el presidente Donald Trump anunció medidas para hacer frente a la pandemia de coronavirus.

No cabe duda de que la historia tiene modos misteriosos. Hasta hace algunas semanas, todo indicaba que la elección presidencial en Estados Unidos se decidiría desde dos factores: el estado de la economía y la impopularidad de Donald Trump. Todos los debates habían girado por meses alrededor de esos dos temas. Quizá por ahí alguien salpicaba alguna reflexión sobre política exterior, pero no gran cosa.

Ahora, de pronto, todo ha cambiado.

La elección de noviembre de este año tendrá sobre todo un tema: la pandemia del coronavirus.

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Hay algo de justicia poética en que una crisis cuyo origen escapa del control humano ponga en peligro la reelección de Donald Trump, experto en crear crisis de la nada para luego solucionarlas y vender esa respuesta como un éxito. Algo de justicia tiene también que es imposible culpar a otros de la pandemia o sus consecuencias.

En esta crisis, Donald Trump tendrá que responder por cada una de las decisiones y las omisiones de su administración. Y hasta ahora no ha salido bien librado. Eternamente obsesionado con el control de la narrativa, el presidente de Estados Unidos apostó por minimizar la percepción pública de las consecuencias del contagio. Le aseguró a los estadounidenses que el peligro pasaría rápido y sin mayores secuelas.

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Es muy probable que se equivoque. Si algo ha demostrado el coronavirus desde su irrupción en el escenario mundial es su virulencia. La mayoría de los países afectados seriamente registran indicios de contagio que crecen de manera exponencial. Si Estados Unidos sigue el camino de la lógica y la ciencia, Donald Trump tendrá poco que presumir y mucho que lamentar. A menos de que ocurra un milagro, Trump cargará, por su inaudita incapacidad, con la muerte innecesaria de mucha gente.

Roma sumida en el silencio por el coronavirus

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De ser así, la elección de noviembre se decidirá desde ese tema. En una emergencia, los otros asuntos pasan de inmediato a segundo plano. Que Trump no lo haya entendido podría significar su derrota.

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Y en ello hay también una lección para otros gobiernos que insisten en minimizar el calibre del desafío y los riesgos que implica la pandemia.

No es tiempo de obsesión con el control narrativo.

Es tiempo de gobernar.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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