Estas coincidencias forman parte de la distribución estadística de los sismos y no permiten establecer una fecha para el próximo terremoto.
Actualmente no existe un método que permita anticipar con precisión el día, la hora, el lugar y la magnitud de un sismo.
Prepararse también ayuda a enfrentar el miedo
Para el responsable de Protección Civil de la IBERO, conocer cómo ocurren los sismos y cuáles son los riesgos de cada espacio puede contribuir a reducir la ansiedad, especialmente entre quienes experimentaron pérdidas, daños materiales o situaciones traumáticas durante los terremotos de 1985 y 2017.
La reacción de una persona durante una emergencia puede estar relacionada con sus experiencias previas. Alguien que estuvo dentro de un inmueble que sufrió daños o que perdió a una persona cercana puede enfrentar un nuevo sismo de manera diferente a quien no tuvo consecuencias graves.
Por ello, los cursos y simulacros pueden servir para desarrollar herramientas de actuación, aunque no sustituyen la atención psicológica especializada cuando existen afectaciones derivadas de una experiencia traumática.
“El conocimiento te da muchas herramientas. Entre más conozcas el peligro y tus riesgos, más elementos tendrás para crear tus propios protocolos de actuación”, afirmó Sánchez Garduño.
¿Qué hacer antes, durante y después de un sismo?
El especialista recomendó identificar las condiciones de seguridad de los lugares que se frecuentan habitualmente, como la vivienda, escuela, oficina, cine o restaurante.
Antes de una emergencia es necesario ubicar zonas de menor riesgo, elementos estructurales, rutas de evacuación, salidas de emergencia y puntos de reunión.
También es conveniente calcular cuánto tiempo toma desplazarse desde el lugar que se ocupa habitualmente hasta una zona de menor riesgo o un punto de reunión.
Si existe tiempo suficiente para evacuar y el protocolo del inmueble así lo establece, la salida debe realizarse de manera ordenada. Pero si el movimiento ya comenzó, no se debe intentar evacuar mientras el piso está en movimiento.
“Si ya se mueve, no te muevas”, resumió.
Una vez terminado el sismo, la evacuación debe hacerse de manera ordenada y siguiendo las instrucciones de las brigadas de Protección Civil.
En escuelas, oficinas y otros inmuebles, las rutas deben haber sido revisadas previamente para evitar obstáculos como cristales, lámparas o plafones que pudieran caer.
Al llegar al exterior tampoco debe asumirse que cualquier punto es seguro. Es necesario mantenerse alejado de fachadas, ventanas y cristales, árboles, postes, transformadores y vialidades con tránsito.
El regreso a un inmueble debe realizarse únicamente cuando las brigadas o las autoridades correspondientes determinen que es seguro.
En una vivienda, la recomendación es realizar primero una revisión desde el exterior para identificar posibles inclinaciones, grietas u otros daños visibles. Si se ingresa, deben revisarse posibles afectaciones estructurales, objetos desprendidos y la existencia de olor a gas.
IBERO llama a evitar mitos sobre los terremotos
Sánchez Garduño también pidió desconfiar de recomendaciones difundidas en redes sociales que no cuentan con respaldo técnico, entre ellas el llamado “triángulo de la vida”, subir a las azoteas durante un sismo o adoptar determinadas posiciones que no forman parte de los protocolos oficiales.
Para consultar información confiable, recomendó acudir a los materiales y cursos de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México y del Centro Nacional de Prevención de Desastres.
También llamó a participar seriamente en los simulacros, incluso cuando la alerta encuentre a las personas fuera de su vivienda, escuela u oficina.
La finalidad, explicó, es conocer las características de los espacios que se frecuentan y practicar las decisiones que deberán tomarse ante una emergencia real.
“Infórmense, conozcan los lugares en donde estén y participen en los simulacros. El conocimiento es lo que nos puede ayudar a disminuir los temores y, sobre todo, a desmentir los mitos”, concluyó.