Además, el 61% no cuenta con seguridad social, esto significa que casi dos de cada tres jóvenes que trabajan no tienen garantizada la atención si se enferman o sufren un accidente de trabajo y es que el acceso a esta protección sigue estando condicionado, en gran medida, a contar con un empleo formal. Aunque se han registrado avances hacia una cobertura más universal, está todavía no es una realidad para la mayoría.
La precariedad no debe normalizarse como una etapa inevitable de la vida laboral ni como el precio que las personas jóvenes tienen que pagar para adquirir experiencia".
Hannia Yohali Zenteno Cruz, vocera de la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno.
Durante la conferencia, jóvenes de distintos estados expusieron las barreras que enfrentan al intentar incorporarse al sector productivo o continuar con su formación académica.
Alan, estudiante de medicina, detalló las interrupciones en su trayectoria escolar debido a la falta de ingresos familiares:
"El primer obstáculo que encontré fue que mis padres no pudieron seguir apoyándome con los costos que implica mi carrera. Tuve que tomarme un año libre para conseguir un trabajo que me permitiera ahorrar. El segundo obstáculo fue encontrar un trabajo digno con las condiciones que me permitieran seguir estudiando por mi cuenta", expuso.
Por su parte, Majo, docente egresada en Yucatán, cuestionó las exigencias del mercado laboral para las contrataciones de primer empleo:
"Buscar empleo es retador porque las empresas siempre andan buscando experiencia en sus vacantes. ¿Qué condiciones encontraba? Salarios bajos, contratos temporales con horarios extensos. Se exige que las empresas tomen conciencia de que las juventudes tenemos valor", apuntó.
Ante este panorama, la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno lanzó un llamado a los tres órdenes de gobierno —federal, estatal y municipal— y al sector empresarial para reestructurar las condiciones de contratación y protección social, considerando:
1. Desvincular la seguridad social del estatus laboral: Establecer la protección social como un derecho universal accesible y no dependiente de la formalidad.
2. Sistema Nacional de Cuidados: Crear infraestructura pública de cuidados para liberar tiempo de estudio y trabajo, especialmente para las mujeres jóvenes.
3. Flexibilización en el primer empleo: Flexibilizar los requisitos de experiencia en el sector privado, garantizar salarios dignos y reconocer competencias adquiridas en el trabajo informal o la organización comunitaria.
4. Apoyo a MiPyMEs: Diseñar incentivos fiscales y mecanismos públicos para que las pequeñas y medianas empresas puedan contratar jóvenes con pleno acceso a prestaciones ley sin comprometer su viabilidad financiera.