¿Por qué el conflicto llegó a la SCJN?
El conflicto comenzó durante el ciclo escolar 2015-2016, un padre de familia solicitó a una escuela privada la devolución de pagos realizados por concepto de inscripción, colegiaturas y útiles escolares luego de decidir que su hijo no continuaría sus estudios en ese plantel, pero la institución rechazó el reembolso, por lo que el caso fue llevado ante Profeco.
La Procuraduría intentó conciliar entre ambas partes y convocó a una audiencia, pero el colegio no acudió y fue sancionado con una multa cercana a 4,000 pesos. La escuela rechazó la sanción diciendo que los servicios educativos no implican una relación de consumo y que, por lo tanto, Profeco carecía de facultades para intervenir.
Tras varios años, el caso llegó a la Suprema Corte, que concluyó que el cobro de colegiaturas sí genera una relación de consumo protegida por la Ley Federal de Protección al Consumidor.
El tema se intensificó en la pandemia de COVID-19 , con el cierre de planteles y el paso de clases presenciales a virtuales incrementaron las reclamaciones por colegiaturas, cuotas escolares y servicios que dejaron de prestarse de manera habitual.
Muchas familias solicitaron descuentos o devoluciones al considerar que los costos de operación de las escuelas habían disminuido o que algunos servicios incluidos en las colegiaturas ya no se ofrecían. Los colegios argumentaban que seguían enfrentando gastos de nómina, infraestructura tecnológica y operación administrativa.
Profeco reportó miles de quejas contra escuelas privadas durante la pandemia, principalmente por incrementos de colegiaturas, negativa a otorgar descuentos, retención de documentos académicos y desacuerdos relacionados con reembolsos.