Se señala que la inteligencia artificial no sustituye el pensamiento crítico, la búsqueda de la verdad ni la construcción de relaciones humanas. También se advierte que el avance tecnológico ha superado la capacidad de reflexión ética y educativa sobre sus efectos.
El texto añade que aún no se conocen por completo las consecuencias de estas herramientas en la atención, la creatividad, la vida emocional y el discernimiento de niñas, niños y adolescentes, por lo que, entre los riesgos se menciona la tendencia a la inmediatez y la sobreestimulación.
Asimismo, se advierte que el acceso inmediato a la información puede influir en la disminución del ejercicio del pensamiento crítico y en la formulación de preguntas profundas.
La editorial plantea que el debate debe incluir a familias, instituciones educativas, autoridades y empresas tecnológicas. En ese esquema, se considera a los padres como los principales responsables de la educación de sus hijos, mientras que las escuelas deben fomentar un uso responsable de la tecnología.
Señala además que las empresas pueden contribuir mediante prácticas de transparencia, inclusión y equidad en el desarrollo de estas herramientas.
Sheinbaum y el uso de celulares
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró el viernes pasado que México deberá discutir pronto la regulación del uso de los celulares en menores de edad, como ya lo hicieron otros países, e incluso algunos estados mexicanos.
“Creo que este año tenemos que entrar en el país a esa discusión. Por un lado de las plataformas de cuánto tiempo sobre las niñas, los niños y los jóvenes están vinculados a la pantalla, que sí es algo que mamás, papás, todos tenemos que revisar porque es demasiado tiempo que están en la pantalla y hay muchísimos estudios”, comentó.