Al igual que miles de aficionados en México, los connacionales en Estados Unidos viven la fiesta mundialista afuera de los estadios por los costos que implica asistir a un partido de la Copa Mundial de Futbol 2026.
Fabiola Mancilla Castillo, de la organización Pueblos y Comunidades Indígenas Transfronterizos (Pucomit) y residente en Nueva York, explica que la decisión de ir o no a los estadios no solo depende de la política antiinmigrante del gobierno de Donald Trump, también de los bolsillos.
“La presencia de ICE no es un factor determinante para que alguien decida ir a un estadio, pero sí lo son los precios. Hay compañeros que tienen documentos y que dicen 'yo sí iría si pudiera, pero el problema son los costos'”, dice.