Entre la transición energética y el territorio
Para Brisa Fernanda Flores, el debate no gira en torno a las energías renovables, sino al lugar donde se pretende desarrollarlas.
"Nuestra comunidad ni siquiera tiene un servicio de electricidad estable. Preguntamos para quién será esa energía y nunca hubo una respuesta clara. Lo único que vemos es que quieren rentar nuestro territorio durante décadas", afirma.
Mientras México busca ampliar su capacidad de generación eléctrica para responder a la creciente demanda nacional, en los magueyales de Hidalgo la discusión gira en torno a que si la transición energética puede avanzar sin poner en riesgo territorios donde el paisaje, la economía y la identidad de las comunidades siguen dependiendo del maguey y del pulque.
Apenas en junio de este año, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el Plan de Crecimiento de Energías Renovables, con el que busca incorporar 32,000 megawatts (MW) de capacidad instalada hacia 2030, de los cuales 70% provendrá de fuentes renovables, principalmente energía solar y eólica.
"Es algo histórico, un esfuerzo enorme para beneficio del pueblo de México, de la nación y de la soberanía energética", sostuvo.
Este plan contempla una inversión de 739,000 millones de pesos, combinando recursos públicos, esquemas de inversión mixta y capital privado. De acuerdo con la Secretaría de Energía, el objetivo es reducir la dependencia del gas natural importado, incrementar la generación de electricidad con fuentes limpias y mantener al Estado como el principal generador de energía del país.
La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, informó que actualmente existen 50 plantas fotovoltaicas en proceso, con una capacidad conjunta de 7,859 MW, además de 17 parques eólicos que aportarán otros 4,701 MW. Hacia el final del sexenio, la meta es que el 38% de la electricidad del país provenga de fuentes renovables y evitar la emisión de 69 millones de toneladas de dióxido de carbono.
Sin embargo, mientras el gobierno federal presenta esta expansión como un paso para fortalecer la soberanía energética y acelerar la transición hacia una matriz eléctrica más limpia, en comunidades como Jalapilla, Singuilucan y Epazoyucan el debate gira en torno a cómo desarrollar esa infraestructura sin afectar territorios donde el maguey, el pulque y la actividad agrícola siguen siendo el principal sustento económico y cultural.
Si bien los proyectos de infraestructura energética continúan en distintas etapas de evaluación y permisos, comunidades, colectivos y organizaciones de Hidalgo preparan nuevas acciones para visibilizar el conflicto, por lo que los próximos 5 y 6 de septiembre realizarán un encuentro en la Fundación Arturo Herrera Cabañas, en Pachuca, donde buscarán analizar los posibles impactos ambientales, sociales y culturales de los parques fotovoltaicos proyectados para Epazoyucan, Singuilucan y Zempoala.