Consumo en el Mundial
Zara Snapp, directora del Instituto RIA, explica que la naloxona es un antídoto eficaz porque revierte sobredosis, pero no es una sustancia que genere efectos psicoactivos en quienes la consumen.
“Entonces no hay un riesgo a la población en general y hay la posibilidad de salvar vidas de personas que están en una situación de consumo o que consumen por accidente”.
Sin embargo, la Secretaría de Salud incluye la naloxona en el grupo IV de sustancias psicotrópicas controladas. Ese grupo clasifica a las sustancias con “amplios usos terapéuticos”, pero que “constituyen un problema menor para la salud pública”. Así que, para permitir su uso, las autoridades solicitan receta médica y permiten que se surta hasta por tres veces, con una vigencia de seis meses.
Las activistas señalan que esas medidas obstaculizan el acceso inmediato para atender una sobredosis.
Un problema importante de cara al Mundial. En Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, las ciudades que serán sedes del Mundial de Futbol, se espera que entre los turistas lleguen personas extranjeras usuarias de drogas.
“Sin duda, esto puede tener una implicación porque las personas que van a venir de afuera, que van a ser millones, se supone, tendrán sus propios hábitos de consumo, sean sustancias legales o ilegales”, explica Snapp.
Las secretarías de Salud de estos estados, incluso, se preparan para poder responder a emergencias derivadas del uso de sustancias, asegura.
“Pero en el tema de sustancias ilegales tenemos que estar muy pendientes de que puede haber personas que están consumiendo y podrían necesitar naloxona. Y por eso sabemos que los gobiernos están intentando tener acceso a naloxona para sus ambulancias”, afirma.
Hacia la liberación de la naloxona
Para la experta de Verter, la naloxona no se ha desclasificado hasta ahora debido a la política de drogas que en México mantiene una visión prohibicionista y niega los derechos de las personas usuarias de sustancias.
Debido a que la naloxona no tiene otro uso además de revertir sobredosis, considera, la posición es que mejor no se consuman drogas en vez de dar acceso a la naloxona.
“Esta política de drogas solo ve la abstinencia como el único modo, no ve opciones como la reducción de riesgos y daños, que hay personas que no pueden o no quieren dejar de consumir y que ellas tienen derecho a acceder a servicios de salud y a vivir”, subraya Lourdes Angulo.
Sin embargo, las dos especialistas coinciden en que en el contexto actual es viable lograr la desclasificación de la naloxona.
“Hay mucha tierra fértil para avanzar en una desclasificación, sin politizar, buscando salvar las vidas de las personas”, subraya Snapp.