A falta de tratamiento de eficacia probada, el reto sobre el terreno es detectar rápidamente los casos para tratar síntomas como la fiebre y aislar a los pacientes para evitar la propagación.
"Otro pilar es el rastreo de casos contacto, lo cual no es fácil", explica a AFP Mamadou Kaba Barry, responsable in situ de la respuesta de la ONG Alima, quien también destaca los retos que plantean ciertos ritos que pueden facilitar el contagio.
"Nos despedimos del difunto, le damos un último baño, le besamos... Son costumbres culturales arraigadas desde hace milenios, pero suponen una dificultad", agrega.
Por otra parte, las ONG también se enfrentan a una reducción generalizada de la ayuda internacional, en particular por parte de Estados Unidos, que, bajo el segundo mandato de Donald Trump, desmanteló su agencia de ayuda al desarrollo (USAID).
"La disminución de la ayuda ha tenido un impacto sobre la respuesta", admite Barry. "Desbloquear fondos lo antes posible podría marcar una gran diferencia ya desde hoy".
¿Hay un riesgo de pandemia?
La mayoría de los expertos no lo creen, a pesar de que la epidemia ya se está extendiendo en otros países como Uganda. La propia OMS ha clasificado la epidemia como una emergencia "de importancia internacional", pero no "pandémica".
Una epidemia masiva de ébola, en África Occidental a mediados de la década de 2010, no se extendió fuera del continente, donde causó cerca de 30.000 muertes.
Con información de AFP