La iniciativa es parte de la estrategia que la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha emprendido para recuperar la producción nacional de vacunas e incursionar en la fabricación de medicamentos.
El ARN mensajero es la molécula que da las instrucciones a las células del cuerpo para que produzcan proteínas específicas. En el caso de la producción de vacunas, utiliza nuestro cuerpo y propios procesos biológicos para potencialmente tratar enfermedades y prevenir infecciones.
México ya producía vacunas a través de la paraestatal Birmex (Laboratorio de Biológicos y Reactivos de México), pero la fabricación se detuvo completamente en 2019.
Ahí se producía la vacuna contra la tuberculosis, frenada en 2001, y el antígeno que protege contra la difteria, tosferina y tétanos, que se dejó de producir en 2019. Por falta de capacidad y recursos, también terminó con la fabricación de las vacunas contra el sarampión, poliomielitis e influenza.
Ahora Sheinbaum busca retomar esta producción. En el Gobierno pasado también se intentó, con una inversión de 27 millones de pesos destinada al envase de dosis contra covid, pero no avanzó más. Birmex pasó de ser un fabricante de vacunas a intentar, sin éxito, adquirir y distribuir los medicamentos del sector salud público.
Esto le ha pasado facturas en crisis sanitarias, donde el país ha batallado para comprar vacunas y se han registrado periodos de desabasto y caídas en las coberturas de vacunación.