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La caída de Maduro reconfigura el mapa político de la izquierda en Latinoamérica

Con la extracción de Nicolás Maduro, la izquierda cede espacio en una región donde ya había fragmentación y un avance de los proyector de derecha; ante presiones de Trump, expertas ven falta de liderazgo.
mié 14 enero 2026 05:30 AM
La caída de Maduro 'golpea' a la izquierda Latinoamericana: así cambia el mapa político en la región
Internacionalistas consideran que la izquierda en Latinoamérica ha cedido espacios ante la derecha y mostrado fragmentación durante los últimos años. (Fotos: Cuartoscuro.)

La caída del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, debilitará aún más a la izquierda latinoamericana, la cual desde hace algunos años cedió espacios ante la derecha y mostró fragmentación.

Hasta antes de la extracción de Maduro a Estados Unidos para ser enjuiciado por narcoterrorismo, ocho de los 19 países de Latinoamérica eran gobernados por la izquierda, de ellos se identifican dos bloques: el progresista y el duro.

Entre los primeros están Brasil, Colombia, México, Guatemala y Uruguay, mientras que en los segundos se encuentran Cuba, Nicaragua y Venezuela.

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No obstante, el bloque duro o del también considerado régimen autoritario sufrió un golpe más fuerte con la detención de Maduro, lo que hizo que la izquierda en la región se reconfigurara aún más.

Internacionalistas consultadas por Expansión Política consideran que esto tendrá un impacto en la intención de consolidar la fuerza de la izquierda en la región, luego de que en los últimos años se fueron perdiendo espacios ante la derecha.

“La izquierda ya se había visto minada. El principal y el más fuerte golpe se dio con la llegada de Javier Milei al gobierno de Argentina. Entonces, la izquierda Latinoamericana ya venía mostrando signos de debilidad”, explica María Elvia Laija Olmedo, profesora de la Licenciatura en Relaciones Internacionales en la IBERO Puebla.

La detención de Maduro sí está abonando a esa debilidad porque además se le añade el tinte de descrédito moral a la izquierda”
María Elvia Laija Olmedo, académica de la IBERO Puebla.

Con la caída de Maduro el bloque de “los duros” solo se compone por Cuba y Nicaragua, aunque el primero está enfrentando presiones desde Estados Unidos entre ellas al suministro de petróleo y para alcanzar un acuerdo político. El otro bloque, el de los progresistas mostraron su descontento ante la intervención de Estados Unidos en Venezuela, y aunque firmaron un manifiesto, es complejo que pueda darse una integración regional.

“La izquierda no es un movimiento integral, es más una serie de afinidades ideológicas, pero que no han logrado consolidarse como un movimiento claro y unificado. La izquierda va a seguir como históricamente ha sido en América Latina, dividida y fragmentada”, considera Luz Araceli González Uresti, profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tec de Monterrey.

Tras la detención de Maduro, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una llamada telefónica con otros líderes de izquierda en el mundo para manifestar su rechazo a la intervención, entre ellos el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente colombiano, Gustavo Petro.

“Expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela (...) Estas acciones constituyen un precedente sumamente peligroso para La Paz, la seguridad regional y ponen en riesgo a la población civil”, dice un comunicado que surgió de esa llamada y es firmado por los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España.

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Ante el descrédito moral y la presión de EU

La izquierda en Latinoamérica no pasa por el mejor momento y se encuentra entre dos tensiones: el descrédito moral y la presión desde Estados Unidos.

Norma Castañeda, profesora de la Universidad La Salle, explica que la izquierda ha mostrado en varios países incongruencia entre su discurso y actuar.

“Es una izquierda que ha ido perdiendo fuerza, que si bien es cierto en algún momento tomó mucha fuerza, se ha ido poco a poco debilitando ¿Dónde radica el problema? Que a veces los discursos sobrepasan la realidad y a la hora de llevar en concreto las acciones no se pueden llevar a cabo, al no ver buenos resultados la sociedad genera cierta protesta como lo vimos en Venezuela", sostiene.

Aunque no todos los gobiernos, pero algunos de izquierda como Venezuela cargan con cierto descrédito moral, por lo que aunque no se justifique la intervención de un país como Estados Unidos, hay quien la apoya. Parte de ese descrédito se debe a la crisis de derechos humanos, el éxodo que ocasionó la salida de miles de venezolanos, así como por la crisis política.

Por otro lado están las amenazas del presidente de Estados Unidos, quien ha buscado presionar a la región a través de tres vías: la imposición de aranceles, la amenaza militar o la intervención en las elecciones.

Los aranceles han sido la principal herramienta de negociación en América Latina para obtener lo que quiere. México es quien más amenazas de este tipo ha sufrido desde el 20 de enero del año pasado que regresó a la Casa Blanca, sobre todo en cuanto al tráfico de drogas, entre ellas el fentanilo.

En el caso de Colombia, amenazó con imponer aranceles adicionales de 25% si el gobierno, encabezado por Gustavo Petro, no aceptaba un vuelo con migrantes, mientras que en el caso de Brasil, amagó con aranceles del 50% a las importaciones provenientes del país gobernado por Luiz Inácio de Lula da Silva.

Una izquierda sin liderazgo

Ante la fragmentación, el descrédito de algunos países y la presión que Trump está ejerciendo en la región, la izquierda navega sin alguien que pueda asumir liderazgo de las más de 435,000 millones de personas bajo estos gobiernos.

“Este interés de integración latinoamericana bajo una ideología de izquierda va a tener una pausa bastante larga. Mientras a Donald Trump le sigan saliendo bien las cosas a quién se va a querer pelear con Estados Unidos”, sostiene María Elvia Laija Olmedo.

Ante las presiones y amenazas desde Estados Unidos, algunos países han optado por “alinearse” con Estados Unidos. Uno de ellos, fue Colombia. Tras constantes desencuentros con Trump, Gustavo Petro, logró destensar la relación.

“Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido. Aprecio su llamada y tono, y espero reunirme con él en el futuro cercano”, escribió Trump en redes sociales.

En el caso de México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido cauta. Manifestó su rechazo a la intervención, sin embargo, bajo el argumento del respeto a los principios de política exterior, evitó una crítica mayor a su socio comercial, Estados Unidos.

Con lo sucedido en Venezuela, Luz Araceli González Uresti, considera que cada país verá por sus propios intereses y no como región

Ahorita, tras lo de Venezuela un proceso de sálvese como puedan”
Luz Araceli González Uresti, profesora del Tec de Monterrey.

Para la región y para el mundo la detención de Maduro y la intervención en Venezuela, es muestra de que Trump debe tomarse en serio y que no es ningún "TACO", Trump Always Chickens Out (Trump siempre se acobarda).

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