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El “Misionero de paz” y sus vuelos a China por insumos contra la COVID-19

El capitán Juan Pablo Domínguez y el sobrecargo Jesús Morales forman parte de la tripulación de Aeroméxico que han volado al país asiático para traer material médico contra la COVID-19.
mar 16 junio 2020 05:45 AM

Eran las 21:04 horas del martes 7 de abril y en el suelo de la Ciudad de México aterrizaba un Boeing Dreamliner 787-8. A unos metros había camarógrafos, fotógrafos, reporteros y una comitiva de funcionarios para recibirlo. Se trataba del “Misionero de Paz”, el mismo que trasladó en 2016 al Papa Francisco a México, pero esta vez no se espera a su Santidad, sino el arribo de 1,184 cajas con 10.1 toneladas de guantes y mascarillas KN95 procedentes de China, para brindar protección al personal médico que comenzaba a enfrentar la batallas sanitaria más dura de su vida.

Después de 36 horas de viaje y de recorrer más de 12,315 kilómetros, la aeronave se acercó a la zona de aparcamiento en el Campo Aéreo número 6 en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que hasta 2018 era el hangar presidencial. A bordo estuvo la subsecretaria de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Martha Delgado, quien viajó para verificar el embarque de insumos que adquirió el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), en coordinación con la SRE, al gobierno de China.

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Pero entre los que no aparecieron en las fotos de prensa, está la tripulación que realizó la maniobra: 10 personas que se encargaron de los detalles del vuelo México-Narita-Shanghai-México para hacer que los insumos llegaran al país.

“Estuve en el primer vuelo de los insumos que contrató el gobierno federal en conjunto con Aeroméxico. Tuve la oportunidad de hacer ese vuelo junto con otros seis pilotos y cuatro sobrecargos. Nos dividimos los tramos”, cuenta el capitán, Juan Pablo Domínguez.

A más de dos meses de distancia de ese momento donde México reportaba 141 defunciones y 2,785 casos, el capital recuerda que aunque en China los casos ya iban a la baja fue muy impresionante ver a la gente en el aeropuerto con trajes especiales y haciendo revisiones sanitarias.

El Misionero de Paz voló de México a Japón, donde hizo escala en la ciudad de Narita y de ahí voló a Shanghái. Para continuar con la misión, la tripulación debió pasar algunas pruebas.

“La gente llega con trajes, con las caretas, tapabocas, a nosotros nos piden que nos mantengamos con cubre bocas, guantes, llenamos una forma de salubridad de que no hayamos tenido contacto con el COVID en los últimos 14 días, que no hayamos visitado otros países, y nos toman la temperatura a todos los que vamos a bordo, incluyendo a la gente del gobierno federal. Nos tomaron presión y la temperatura a todos”, recuerda.

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El capitán Domínguez fue el encargado de despegar de Shanghái, China, ya con las miles de piezas de guantes y cubrebocas a bordo del avión cuyo peso máximo de despegue es de 248 toneladas. Por dos horas voló sobre tierra y luego sobre el Pacífico; para terminar la ruta de regreso, otros pilotos tomarán el control del vuelo.

Pilotos Aeroméxico
En el primer viaje para traer insumos médicos de China a México, viajaron tres pilotos (entre ellos el capitán Domínguez) que se turnaron el vuelo, a través del cual se traerían las primeras mascarillas KN95 para repartir a los médicos.

Para el ejecutivo de sobrecargos, Jesús Morales, quien también fue parte de esa tripulación, fue impactante ver que en el vuelo no había gente durmiendo, platicando, sonriendo o trabajando y que los asientos eran ocupados por cajas amarradas con redes.

“Fue algo impactante darnos cuenta que traíamos no personas como estamos acostumbrados siempre, sino cajas, porque el avión se cargó no únicamente en los compartimentos de cargas, en toda la cabina de pasajeros, en los asientos traíamos material en cajas”, señala el sobrecargo.

Fotos: SRE/ Cuartoscuro

La entrevista se realiza en uno de los aviones con los que Aeroméxico ha realizado más de 140 vuelos en aviones Dreamliner Boing-787 para trasladar más de 2,000 toneladas de insumos a 15 países.

El gobierno de México ha ocupado 17 vuelos para traer material que ha repartido a hospitales y por los que cada uno paga alrededor de 160 mil dólares. “Aeroméxico decidió aportar el resto del costo extra, es decir el 53% del costo operativo”, señala Chistian Pastrana, vocero de la aerolínea.

“Fue impactante ver el aeropuerto Shanghái, estuvimos tres horas y aterrizaron 20, 30 aviones, cuando normalmente lo hacían 250. El 90% eran aviones cargueros de diferentes países y aerolíneas y todos para llevar insumos a sus respectivos países”.
Juan Pablo Domínguez, uno de los capitanes del puente aéreo México- China para traer insumos.

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El arribo a México

El momento más satisfactorio de ese vuelo de más de 30 horas, fue cuando aterrizaron en México, no sólo por el recibimiento, sino porque se había garantizado traer material que servirían para proteger vidas frente a la expansión del COVID-19.

“Cuando llegas a México es el momento en que te das cuenta que esa misión terminó. En China estar allá es una incertidumbre, el ver a todas las autoridades como seguía protegidas con cubrebocas, mascarillas, con trajes especiales. El ver cómo estaban subiendo las cajas era impactante, entonces sí se sentía emoción porque eran insumos para los médicos”, cuenta Morales, quien tiene 37 años de experiencia en la aerolínea.

Sobrecargo Aeromexico
Jesús Morales labora desde hace 37 años en la aerolínea mexicana y cuenta que este tiempo nunca había pasado por una situación tan difícil como esta de la pandemia por la COVID-19.

Aunque para realizar el puente aéreo se toman todas las medidas de seguridad para evitar contagios entre la tripulación, a su regreso a México, el piloto Juan Pablo decidió aislarse por algunos días para detectar si tenía síntomas de coronavirus y para realizarse una prueba, misma que salió negativa.

Su pasión por volar, la trae en la sangre. El abuelo y padre de Domínguez Mora fueron pilotos, pero señala que la experiencia del puente aéreo creado por el coronavirus le dio la oportunidad de ayudar a través de su profesión.

“Nunca nadie se imaginó el recibimiento que iba a haber, cosa que nos dio mucho gusto, es un orgullo hacer lo que nos gusta y poder ayudar y aportar algo a este problema tan grande, creo que sí todo mundo aportara poquito de lo que podemos, estoy seguro que saldríamos mucho más rápido de esto”, señala.

Al igual que su compañero, Jesús también decidió aislarse por 14 días en su habitación y evitó convivir con su familia y a pesar del riesgo, asegura que lo volvería hacer las veces que sean necesario.

“Sabíamos que nos estábamos exponiendo a todo, tanto yo como en mis familiares, sin embargo, también estaban orgullosos de que algún miembro de la familia pudiera estar haciendo este tipo de actos, este tipo de ayuda al país”.
Jesús Morales, ejecutivo de sobrecargos y uno de los tripulantes del primer vuelo del puente aéreo con China.

Edwin Díaz, supervisor de mantenimiento Aeroméxico y quien se encargó de coordinar al personal técnico que cuidaría los insumos con destino a México —desde la subida de la carga, hasta su distribución y amarre para evitar algún incidente— señala que cuando empezó la pandemia para él fue un shock ver tantos aviones parados en el hangar, pues nunca había visto nada igual en sus 17 años que lleva laborando en la empresa.

“Cuando empezó el proyecto de llevar carga en cabina de pasajeros, fue muy emocionante, fue algo retador para mí porque era nuevo, fue una satisfacción muy grande estar sumando para que la empresa continuara. Ha sido muy desgastador, pero también ha sido muy satisfactorio estar colaborando con todo el equipo de para que esto suceda”, señala.

Mantenimiento Aeroméxico
Edwin Díaz, supervisor de mantenimiento Aeroméxico, es el encargado de coordinar a los técnicos que han volado a China, para traer la carga de insumos médicos en el avión de pasajeros.

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