Y las riquezas que oscilan entre los 500 y los 1,000 millones pagarían 2.5% de impuestos, mientras que las superiores a los 1,000 millones tendrían una tasa de 3.5%.
De aprobarse esta iniciativa, se cobraría anualmente a las personas físicas residentes en México o en el extranjero pero con establecimiento permanente en el país.
No es la primera vez que se pretende un impuesto parecido. El diputado Alfonso Ramírez Cuéllar presentó en años pasados una propuesta para aplicar impuestos desde 2% y hasta 3.5% a los patrimonios con valor desde 20 millones de pesos (mdp) y mayores a 2,000 mdp, que no prosperó.
Un impuesto a los más ricos
El diputado petista expone que esta medida afectaría a menos del 0.1% de la población nacional. Porque solo esa pequeña proporción del país acumula enormes riquezas, según cifras del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Asegura que estos aranceles contribuirían a recaudar entre 40,000 y 60,000 millones de pesos anuales.
Para ello se modificarían los artículos 142 y 146 Bis de la Ley del ISR, a fin de establecer que se deberán cobrar impuestos a los ingresos y patrimonios que provengan de la acumulación de riqueza.
Esto incluye a los bienes inmuebles, vehículos, embarcaciones y aeronaves; también las acciones, participaciones en sociedad y cualquier otra entidad financiera. Así como los depósitos bancarios, inversiones, derechos, títulos, valores, obras de arte, joyas y demás bienes.
La propuesta no considera como patrimonio gravable el monto de las deudas y pasivos exigibles.
Recaudación contra la desigualdad
Sánchez González propone que lo recaudado vaya a un "Fondo de Justicia Social" destinado a acciones para reducir la pobreza, a la atención de grupos vulnerables y al cuidado del medio ambiente.
También a inversiones en educación, desde el nivel inicial hasta el superior, al desarrollo de ciencia y tecnología, y para mejorar el acceso a vivienda digna.