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Venezolanos varados en CDMX buscan oportunidad de vivir en México

Cientos de personas esperan alrededor de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados con la esperanza de trabajar y vivir legalmente en México ante el cierre de Estados Unidos.
mié 26 octubre 2022 06:00 AM
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Ángel David Rodríguez Montaño viajó desde Venezuela junto a su esposa y sus dos hijos, un niño de 7 años a su derecha y una niña de 3 años, quien se esconde de la cámara en la espalda de su padre. Es uno de las decenas de migrantes que esperan ayuda afuera de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), en la CDMX.

Dayana y Yoemi Cordero son hermanas y decidieron migrar juntas desde Venezuela hacia Estados Unidos junto a sus esposos e hijos, sin embargo, sus planes de una vida mejor se vieron interrumpidos mientras atravesaban México por la extensión del Título 42, con el cual todo migrante venezolano que llegue por tierra es deportado de forma inmediata.

“Si el presidente (Joe Biden) hubiese agarrado y hubiese dicho ‘hasta tal día entran los venezolanos’ ya uno sabía, y con ese hecho ya era como que decisión propia, pero no fue así”, dice Yoemi, mientras chasquea los dedos.

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Las hermanas forman parte de alrededor de 300 personas que esperan alguna solución alrededor de las instalaciones de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), ubicadas en la Colonia Juárez de la alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México.

Dayana cuenta que uno de los niños, una pequeña de dos años, sufrió fiebre y diarrea al atravesar la selva del Darién para ir desde Colombia hacia Panamá y luego por Centroamérica. “De haber sabido todo eso no nos metíamos en esa selva”, recuerda.

La mujer, quien en Venezuela trabajaba como enfermera, espera una oportunidad de permanecer y tener un empleo en México, aunque al ver a una minoría de migrantes connacionales que consumen drogas a unos metros de la Comar teme que sean juzgados todos.

“Le diría al Gobierno mexicano que no cometan el error que cometió Estados Unidos: dejar entrar a tantas personas… drogadictos, ladrones, a esas personas no, por qué, porque ellos nos dañan a nosotros, No todos somos malos, no todos venimos con la intención de robar, no todos venimos con la intención de consumir droga, de vender; yo vengo con la mentalidad de trabajar, así sea limpiando baños, pero ganarme mi dinero yo”, dice en entrevista.

Tras ser rechazados en la frontera con Estados Unidos, los migrantes venezolanos han acudido a su embajada, el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comar en busca de alguna solución al ver desvanecerse el ‘sueño americano’.

 

Ángel David Rodríguez Montaño viajó con su esposa e hijos, un niño de 7 años y una niña de apenas 3 años. En su segundo día afuera de la Comar, pide espacio en algún refugio o ayuda para rentar un lugar para dormir, así como un permiso para trabajar.

“Habemos familias que venimos a establecernos, a buscar un mejor futuro porque tenemos esa responsabilidad porque tenemos familia, hijos”, cuenta.

La difícil economía y la inseguridad en Venezuela fueron sus motivos para dejar su país, explica, por lo que volver para él no es una opción.

“Batallábamos mucho para la comida, la seguridad, porque allá prácticamente los cuerpos policiales abusaban de su autoridad. Hay un cuerpo allá que se llama Los Colectivos que tienen permiso para matarte, eso allá está feo con la delincuencia… No sabes ni de quién cuidarte, si de los malandros o de los policías porque los dos te roban igualmente. ¡Todo lo que pasamos para regresarnos con las tablas en la cabeza! Ya no es opcional, hay que quedarse acá”, afirma Ángel.

 

La confusión predomina entre los migrantes de Venezuela, a quienes no se les permite entrar a Estados Unidos, pero tampoco se les guía al ser deportados a México, señala Ubaldo Hernández, del grupo ‘Por un día más’, venezolano quien vive en la Ciudad de México desde hace seis años.

Durante las últimas semanas se ha dedicado a distribuir folletos entre sus paisanos donde comparte información sobre la ubicación de las oficinas de migración, así como instituciones y organizaciones civiles que atienden a migrantes.

“El 12 (de octubre) que se supone que todos debían haber pasado con las normas que tenían ellos (Estados Unidos) los sacan, les dan una vuelta en avión y los dejan en la frontera otra vez, ‘usted se va para México otra vez’. Los devuelven aquí y les dicen ‘solamente tienes 15 días para salir de México’, no los orientan, no les dicen que vayan a tal oficina donde los puedan ayudar”, sostiene.

Ubaldo no es el único: venezolanos ya establecidos en México llegan en carros y camionetas para llevar comida, agua, ropa y artículos de aseo personal a sus connacionales. No obstante la tensión del cansancio y la escasez de recursos exigen de los voluntarios poner orden en el reparto de la ayuda para evitar peleas entre los migrantes.

 

Eduardo Freyre, de 35 años, confiesa que tras cuatro días caminando por la selva del Darién sin comunicación ni comida, rodeado de serpientes y cruzando abismos para luego ser extorsionado por autoridades de Guatemala para permitirle pasar hacia Chiapas, no imaginó que permanecer en México sería su única opción para no volver a Venezuela.

“En México las autoridades se han portado bien pero nos han puesto muchas trabas: no nos quieren vender pasaje, no están dejando pasar. Nosotros no teníamos ningún interés de llegar a México, por paso nada más, y ahorita nos tocaría ponernos legal aquí, lo más legal que podamos para trabajar. Hay mucha gente buena, de verdad, no venimos a hacer daño a nadie”, asegura el hombre, quien en su país dejó a dos hijas de 15 y 12 años.

“Todo esto lo hago por ellas, perseguir el sueño americano y me parece injusto de parte del gobierno norteamericano que les cerrara las puertas tan rápido al venezolano, se enseñaron feo con el venezolano”, dice.

El Gobierno de la Ciudad de México informó sobre la canalización de 67 migrantes venezolanos a albergues el pasado 18 de octubre. “Cabe destacar que las personas venezolanas están en condición migratoria, por lo que algunas están en tránsito momentáneo por la ciudad, lo que implica que permanecen solo unos días en albergues”, informó entonces la Secretaría de Inclusión y Bienestar (Sibiso).

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, ha asegurado que desde el Gobierno capitalino se dará ayuda humanitaria a los venezolanos, siguiendo los criterios del Instituto Nacional de Migración.

“Se les va a dar, desde el Gobierno de la ciudad, todo lo que se requiera en términos humanitarios, pero quien coordina todo es el Instituto Nacional de Migración, nosotros estamos apoyando al instituto”, respondió el 21 de octubre en una conferencia de prensa.

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