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Iztapalapa encara al COVID-19 entre respeto y desdén a las medidas de prevención

La demarcación acumula más de 8,000 casos, el mayor número en la CDMX, y en ella se dan contrastes: algunas personas se ocupan de seguir las reglas contra los contagios y otras se niegan a acatarlas.
lun 29 junio 2020 05:30 AM
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Tatiana es habitante de Iztapalapa y cuenta que con sus actividades diarias y los apoyos sociales que recibe lucha para conseguir suficiente dinero para alimentar a su familia.

Junto a su hija de 10 años, Tatiana Pilar Miranda ve pasar las horas, los días y las semanas desde su cajón de estacionamiento, que ha convertido en una tiendita de botanas y dulces en la Unidad Habitacional Vicente Guerrero, en Iztapalapa.

Aunque vive en la demarcación capitalina con más casos de COVID-19 en términos absolutos —sumaban 8,157 hasta el corte de este 28 de junio—, para ella la pandemia no ha tenido un impacto en el ámbito de la salud, sino en el de su bolsillo: hoy, con sus actividades obtiene unos 50 pesos al día y con el apoyo del programa Mi Beca para Empezar se ayuda para alimentar a su familia.

"No sale ni para el gasto y a veces da tristeza salir: no hay gente, no hay a quién venderle y algunos no encuentran trabajo", afirma. "Han estado saliendo programas de ayuda para los compañeros que también venden, pero no dan nada. Ha sido difícil, pero sale para que comamos", cuenta la mujer.

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En la colonia viven alrededor de 38,700 personas repartidas en 9,600 viviendas, la mayoría de ellas pequeños departamentos de interés social. En estas fechas en las que no hay clases y muchas actividades siguen suspendidas, se observa a pocas personas en las calles.

En cambio, lo que sí se nota son los contrastes: mientras hay vecinos que se han organizado para limpiar con cloro las escaleras y los pasillos cada tercer día en su propia lucha contra el coronavirus, también se ven tiraderos de basura en las esquinas y escenas como la de un grupo de hombres tomando cerveza como si la ciudad no estuviera en una emergencia sanitaria.

Jesús Rubio, otro lugareño, no ha cerrado ni un solo día su tienda de abarrotes, donde además de huevo, azúcar y leche igualmente vende cubrebocas y caretas, objetos esenciales para la "nueva normalidad" que vive todo el país.

Sin dejar de portar su cubrebocas, Jesús cuenta que en su edificio uno de sus vecinos ya murió y otro más falleció semanas atrás, en el edificio de enfrente, ubicado en la calle Rodolfo Aguirre.

"Son personas a las que yo veía prácticamente a diario, y el saber que fallecieron por esta situación te hace reflexionar y ver más cerca la realidad en la que estamos con esta enfermedad", comenta el vendedor.

Síntomas del #CoViD19| #Clip

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En su trabajo y actividades diarias, el comerciante toma todas las precauciones posibles con el afán de no contagiar a su madre, una mujer que ronda los 90 años.

"Mi mamá es una persona de la tercera edad y procuro tener los cuidados necesarios para ella. Mis hijos no están conmigo, pero intento estar en contacto con ellos para prevenirlos y decirles que salgan lo más mínimo que puedan a la calle", afirma Jesús.

Para alcaldesa Clara Brugada, en tanto, la vara con la que hasta ahora se ha medido a Iztapalapa ante la epidemia de COVID-19 no es justa: argumenta que, si bien acumula la mayor cantidad de casos positivos y un total de 1,104 defunciones, también es la demarcación más poblada con 1.8 millones de habitantes.

"Entre los 50 municipios más poblados del país (...) Iztapalapa se encuentra en el lugar siete en casos por cada 100,000 habitantes", dijo la morenista en una videoconferencia de prensa realizada el jueves pasado, al sostener que la situación de la localidad no es crítica si se observan las estadísticas con mayor detenimiento.

Más aún, afirmó Brugada, en caso de que la alcaldía no hubiera realizado acciones como cancelar las actividades de Semana Santa, suspender los carnavales, cerrar deportivos y frenar la colocación de tianguis durante mayo, el número de casos confirmados acumulados sería de más de 22,000.

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Ahora, frente a la reapertura de actividades a partir de este lunes con el cambio a semáforo naranja, la alcaldesa advirtió que se estará vigilando que los establecimientos autorizados para abrir sigan las medidas sanitarias requeridas para evitar un nuevo brote.

"Todas las aperturas económicas que se hagan en Iztapalapa deben contar con una guía muy clara y sobre todo con un compromiso de la población de que va a llevar a cabo estas medidas", sostuvo la funcionaria.

"Si no queremos más contagios, necesitamos que todo lo que estaba cerrado y que hoy empieza a abrir, a partir del comercio de barrio y lo que informe la jefa de gobierno, todas estas medidas, todas estas aperturas económicas tenemos que garantizar que se hagan bajo un estricto cumplimiento de las medidas sanitarias", insistió.

Entre las acciones que la alcaldía prevé realizar están entregar cartas compromiso a los comercios para obligarlos a adoptar medidas de higiene y sana distancia, supervisar que esos compromisos realmente se cumplan, y desplegar a 1,300 personas para que repartan folletos y carteles con información para prevenir contagios.

María
María trabaja cerca del tianguis de Santa Cruz Meyehualco y cuenta cómo a algunos compradores les molesta seguir las reglas para prevenir contagios de COVID-19.

Sin embargo, con la reapertura también regresarán los 354 tianguis que a la semana atraen a alrededor de 2 millones de personas. Están autorizados para volver a operar desde el próximo 2 de julio, aunque algunos —como el de Santa Cruz Meyehualco, cerca de la Unidad Vicente Guerrero— ya se han instalado desde hace un par de fines de semana.

Con este regreso de los tianguis, también vendrá el riesgo de descontrol de las medidas contra los contagios que han tomado los propios habitantes, considera María Rufina Lara Leal, quien atiende un conjunto de baños públicos usados principalmente por vendedores y visitantes de Santa Cruz Meyehualco.

María advierte de esta posibilidad pues afirma que, si bien los tianguistas se encuentran organizados e intentan seguir precauciones como el uso de cubrebocas, son los clientes quienes ignoran las medidas de prevención.

"El tianguis de aquí lo acaban de abrir apenas por lo mismo de la pandemia, pero hay mucha gente que no respeta las reglas. No usan cubrebocas, no quieren gel, les pides que se laven las manos y se molestan", dice la mujer.

A su juicio, a pesar de que han pasado cuatro meses desde que el COVD-19 llegó a México, muchas personas no han entendido la seriedad de la situación, y ni las lonas ni los carteles colocados por la alcaldía han sido suficientes para generar conciencia sobre el riesgo de que se produzca un incremento en los contagios.

Con información de Mauricio Torres.

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