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¿Puede un menor cambiar de identidad de género? Este es el debate en la CDMX

Hoy, para cambiar de identidad de género en la capital, un menor requiere un proceso largo que incluye un juicio y exámenes. Activistas LGBT+ piden cambios y que este camino sea más ágil.
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Cuando cumplió cinco años, la menor y su familia empezaron a vivir situaciones difíciles. Ella comenzó a tener una conducta agresiva en la escuela, donde golpeaba a sus compañeros y no socializaba. Por esto, sus padres decidieron llevarla al psicólogo y también a que le realizaran un encefalograma y estudios del sueño.

“Al final, nos dijeron que no tenía nada”, cuenta su papá.

Fue hasta dos años después que la familia buscó el apoyo de una organización, Transformando Familias, que les ayudó a entender la actitud de su hija. Los integrantes de esa asociación civil les explicaron que ella no se identificaba con el género que tuvo al nacer, sino con el femenino.

Entonces, a la edad de siete y con apoyo de sus padres, la menor comenzó su proceso para ser identificada como niña: se dejó crecer el cabello, sus papás le compraron faldas y vestidos, y ella eligió su nombre de mujer.

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Ahora, ‘Sophía’ tiene 10 años y, junto con su familia, busca que su cambio de nombre llegue a los documentos oficiales en los que se asienta su identidad. A pesar de que entre sus familiares y amigos y en su entorno escolar ya se le identifica como ‘Sophía’, su acta de nacimiento aún conserva el que fue su nombre como varón.

“Ella vive como una niña desde hace tres años. El problema ahora es su nombre. En los papeles de la Secretaría de Educación Pública está su nombre legal, pero en la escuela nos han apoyado y su boleta sale con el nombre que escogió”, dice su papá.

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Los menores, ante un camino largo

El caso de ‘Sophía’ muestra las dificultades que enfrenta un sector específico de la población LGBT+: los menores, quienes hoy por hoy en la Ciudad de México sí pueden cambiar legalmente de identidad de género, pero solo después de un largo proceso que incluye un juicio y diferentes exámenes; en contraste, para un mayor de edad el procedimiento únicamente es administrativo y rápido.

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Durante 2014, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal —ahora Congreso de la CDMX— aprobó reformas al Código Civil para establecer que quienes quieran modificar su nombre e identidad de género en su acta de nacimiento solo deban realizar un trámite en el Registro Civil. Para ello, los mayores de edad interesados deben llenar una solicitud, presentar una copia de su acta de nacimiento primigenia, y también original y copia de identificación oficial y comprobante de domicilio.

Todo el procedimiento dura un par de horas y cuesta 70 pesos. Según datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), 3,524 mujeres y hombres han hecho cambios de identidad de género en la capital desde 2014. Otras entidades donde es posible cambiar de identidad de género son Coahuila, Colima, Hidalgo, Michoacán y Nayarit.

Ahora, activistas proponen nuevas reformas al Código Civil capitalino para que los menores también puedan cambiar de identidad con un proceso administrativo, en lugar de tener que iniciar una ruta que puede tomar dos años. En abril, el Parlamento de Mujeres de la CDMX aprobó una iniciativa en la materia, que ya fue enviada a la Comisión de Igualdad de Género del Congreso para que sea analizada y discutida a partir de agosto.

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Tania Morales Olvera, quien presentó la propuesta en el Parlamento de Mujeres, sostiene que la situación actual viola los derechos humanos de los menores que quieren realizar este cambio.

“Pese al avance a nivel constitucional que en materia de derechos humanos se ha dado en la CDMX en los últimos años, aún existen mecanismos de discriminación hacia sectores vulnerables de la población”, dice Morales, y llama a la ciudad a trabajar en otros aspectos como diseñar protocolos para escuelas públicas y privadas para dar un trato digno a las niñas, los niños y los adolescentes en esta situación.

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Lilia y Kimberly

Lilia y Kimberly

Lilia Balderas y Kimberly, su hija, acudieron a su décima Marcha del Orgullo. Lilia contó que, cuando Kimberly le reveló su orientación sexual, le pidió no discriminarla. Ella le respondió que la ama tal cual es.
Bernardo Coronel
Angy Rueda Castillo

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Andy Rueda Castillo (derecha) es una mujer transexual de 61 años. Hoy, dijo, pese al ambiente de fiesta, hay que luchar por el matrimonio igualitario en todo México y por el alto a los crímenes de odio.
Bernardo Coronel
Heroico amor

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Algunos de los manifestantes, como los jóvenes en la foto, decidieron ir disfrazados. Como esta pareja de Batman y Robin, los asistentes coincidieron en demandar que cualquier persona pueda expresar libremente su amor.
Bernardo Coronel
Sin esconderse

Sin esconderse

El lema de esta edición de la marcha fue "Ser es resistir". Los manifestantes recordaron la lucha por los derechos de la población LGBT+ y celebraron avances en la materia, aunque también reconocieron pendientes.
Bernardo Coronel
Familias

Familias

Algunos manifestantes destacaron la presencia de familias y de niñas y niños, lo que consideraron una señal de que las nuevas generaciones pueden crecer en un entorno de mayor apertura a la diversidad sexual.
Bernardo Coronel
Patt

Patt

Patt, de 19 años (derecha), acudió a la marcha por primera vez. Confesó a su familia que es gay cuando tenía 16, pero había tenido miedo de participar en el recorrido.
Bernardo Coronel
Elsa y Cristina

Elsa y Cristina

Elsa López (izquierda) tiene 40 años participando en la marcha. Contó que, en sus inicios, poca gente salía a unirse debido al miedo. Este año, Elsa acudió en compañía de Cristina Sánchez, su pareja.
Bernardo Coronel

El debate presente y el debate que viene

El diputado local Temístocles Villanueva, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso capitalino e integrante de la Comisión de Igualdad de Género, señala que las modificaciones en cuestión son “urgentes”, aunque reconoce que se trata de un tema polémico.

“Es muy complicado, bajo el parámetro actual, lograr que a una persona menor se le reconozca su cambio de identidad. Hay varios casos que son detenidos en el Registro Civil, porque no existe el marco jurídico necesario, por eso es que es urgente. No estamos inventando nosotros la situación. Es una coyuntura que desde hace años es visible y cada vez es más”, dice.

“Hay cosas que aclarar: a nadie se le está obligando a cambiar su identidad… Aquí nadie está cometiendo una violación a los derechos de los menores, porque se requiere, además, que los menores lo soliciten junto con sus padres o tutores”, añade el legislador, militante de Morena.

Mientras tanto, entre los especialistas en conducta humana el asunto también genera debate.

El psicoanalista Damián Cruz, coordinador de la organización Red de Familias Trans, se pronuncia por permitir a los menores un mayor margen de decisión, al tiempo que la psicóloga Cynthia Peña, profesora de la Universidad La Salle, considera que es mejor para la persona realizar un cambio de identidad de género a partir de los 21 años.

“Las construcciones de muchos psicólogos y de gran parte del psicoanálisis se encuentran adultocentradas, con lo cual quiero decir que restan a los menores de edad cualquier capacidad de decidir por sí mismos, de ser por sí mismos, de tener un deseo autónomo, de gestar posicionamientos propios”, dice Cruz.

“Lo adecuado es acompañar al niño explorando qué es lo que para él significa eso (el cambio de identidad). Ya posteriormente, en una etapa más adelante, en la adolescencia o finales de la adolescencia, si sigue con esa misma inquietud, sería una decisión que le toque tomar, pero ya en una fase de desarrollo… (Los 21 años) sería la etapa donde hay menos alteraciones psíquicas y hormonales, sería una buena etapa para pensar de manera concreta y definitiva qué es lo que se quiere hacer: un método hormonal, cambiar de nombre, cambiar de estilo de vida”, contrapone Peña.

Así, mientras la discusión pública sigue y el debate legislativo está por comenzar, familias como la de ‘Sophía’ esperan lograr pronto las modificaciones que desean para sus integrantes.

“Que pudiera cambiar su nombre mi hija (en sus documentos oficiales) sería lo máximo que nos podría suceder en este momento”, concluye el padre de la menor.

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