Dicho esto, veamos qué pasó: El dato más reciente es que 31.9% de la población carece de ingreso suficiente para adquirir la canasta alimentaria (2026-II). El trimestre anterior era 30.7% (2026-I). Hace un año, 35.1% (2025-II). Por tanto, se redujo 3 puntos en un año, pero aumentó 1 punto en un trimestre. ¿Cambió la tendencia a la baja? No podemos saberlo aún; necesitamos al menos dos trimestres más para confirmar si sigue subiendo o vuelve a bajar.
Lo que sí sabemos es que ya no es 35% como hace dos años, ni 40% como hace 4 años, ahora ya “nada más” es 32% de la población —casi 42 millones de personas— que carece de ingreso laboral suficiente para comer. Qué bueno que sean menos que antes; siguen siendo demasiadas.
El reto real es que sigue habiendo millones de personas en condición y edad para trabajar que están excluidas del trabajo y por tanto sin ingreso laboral y que más de la mitad de las personas ocupadas tienen trabajos precarios -llamados “informales”- donde el promedio del ingreso laboral es la mitad que el de los trabajos formales. Sin creación de más empleos de calidad la tendencia no va a mejorar mucho más.
Antes de finalizar una precisión: la pobreza laboral se estima para toda la población, trabaje o no. Diferencia clave con el indicador “sin salario suficiente” que reporta el Observatorio de Trabajo Digno de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. Nuestro indicador contabiliza personas que trabajan y ganan salarios de pobreza —"working poor", según el estándar internacional— que aplica un umbral más alto: el costo de dos canastas básicas (alimentaria más no alimentaria).
Añado una precaución técnica sobre los datos: La pobreza laboral usa datos de la ENOE, que enfrenta un problema creciente de captación del ingreso que reportan las personas encuestadas. En la encuesta más reciente, un tercio de las personas ocupadas no reporta ingreso: 5.2 millones (9%) no responden (se reporta como no especificado) pero además 14.4 millones de personas que trabajan (24%) declaran "cero" ingreso. Es decir, trabajan, pero supuestamente no ganan nada. Esta deficiencia va más allá del subreporte común en todas las encuestas de hogares y su dimensión ya es alarmante (33% de los casos).
Termino con dos mensajes para quienes hacen análisis con estos datos: aguas con el ingreso laboral de la ENOE. Pero sobre todo, mucho cuidado con echar las campanas al vuelo porque "ya solo" 32% de la población carece de ingreso laboral para comer.