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Pobreza laboral: ¿subió, bajó o todo lo contrario?

La pobreza laboral es un índice creado por Coneval -ahora a cargo de INEGI- para dar seguimiento oportuno a la tendencia de la pobreza entre las mediciones oficiales de pobreza multidimensional.
En la imagen, un trabajador camina por las trabes de la construcción de un edificio frente al Centro Cultural Universitario de Tlatelolco.
El reto real es que sigue habiendo millones de personas en condición y edad para trabajar que están excluidas del trabajo y por tanto sin ingreso laboral. (Foto: Galo Cañas Rodríguez/Cuartoscuro )

Hace unos días, una reportera me preguntó sobre las nuevas cifras de pobreza laboral del INEGI: "Leí que subió, pero otras notas dicen que bajó. ¿Qué pasó?" La respuesta es sencilla: subió respecto al trimestre anterior y bajó respecto al año pasado. Pero eso no es lo relevante.

La pobreza laboral es un índice creado por Coneval -ahora a cargo de INEGI- para dar seguimiento oportuno a la tendencia de la pobreza entre las mediciones oficiales de pobreza multidimensional. Se calcula trimestralmente, mientras que la medición multidimensional oficial se presenta cada dos años.

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La diferencia no es solo la periodicidad. La pobreza laboral considera únicamente el ingreso por trabajo reportado en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). La pobreza multidimensional considera el ingreso total del hogar (ingresos laborales, pensiones, transferencias gubernamentales, remesas y rentas) y además mide seis carencias sociales: educación, salud, seguridad social, condiciones y servicios de la vivienda, y alimentación, reportados en otra Encuesta: la ENIGH.

Comprendiendo esa limitación, la pobreza laboral es un buen "termómetro" de seguimiento ; la medición oficial, es un diagnóstico más amplio. La primera anticipa a la segunda por dos razones clave: 1) el ingreso laboral aporta 70 de cada 100 pesos del ingreso total de los hogares; y 2) el ingreso es la variable que determina si una persona es pobre o no. Una persona con carencias sociales puede ser no pobre; lo que la define es que su ingreso esté por debajo de la línea de pobreza. Por eso, si el ingreso laboral mejora, la pobreza tiende a bajar. La pobreza laboral funciona como un "proxy" del resultado final.

Hay otra diferencia que es sustancial y debe entenderse bien: el umbral. La pobreza laboral usa la línea de pobreza extrema (solo la canasta alimentaria), mientras que la pobreza multidimensional usa la línea de pobreza general (canasta alimentaria más no alimentaria: vivienda, transporte, vestido).

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Dicho esto, veamos qué pasó: El dato más reciente es que 31.9% de la población carece de ingreso suficiente para adquirir la canasta alimentaria (2026-II). El trimestre anterior era 30.7% (2026-I). Hace un año, 35.1% (2025-II). Por tanto, se redujo 3 puntos en un año, pero aumentó 1 punto en un trimestre. ¿Cambió la tendencia a la baja? No podemos saberlo aún; necesitamos al menos dos trimestres más para confirmar si sigue subiendo o vuelve a bajar.

Lo que sí sabemos es que ya no es 35% como hace dos años, ni 40% como hace 4 años, ahora ya “nada más” es 32% de la población —casi 42 millones de personas— que carece de ingreso laboral suficiente para comer. Qué bueno que sean menos que antes; siguen siendo demasiadas.

El reto real es que sigue habiendo millones de personas en condición y edad para trabajar que están excluidas del trabajo y por tanto sin ingreso laboral y que más de la mitad de las personas ocupadas tienen trabajos precarios -llamados “informales”- donde el promedio del ingreso laboral es la mitad que el de los trabajos formales. Sin creación de más empleos de calidad la tendencia no va a mejorar mucho más.

Antes de finalizar una precisión: la pobreza laboral se estima para toda la población, trabaje o no. Diferencia clave con el indicador “sin salario suficiente” que reporta el Observatorio de Trabajo Digno de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. Nuestro indicador contabiliza personas que trabajan y ganan salarios de pobreza —"working poor", según el estándar internacional— que aplica un umbral más alto: el costo de dos canastas básicas (alimentaria más no alimentaria).

Añado una precaución técnica sobre los datos: La pobreza laboral usa datos de la ENOE, que enfrenta un problema creciente de captación del ingreso que reportan las personas encuestadas. En la encuesta más reciente, un tercio de las personas ocupadas no reporta ingreso: 5.2 millones (9%) no responden (se reporta como no especificado) pero además 14.4 millones de personas que trabajan (24%) declaran "cero" ingreso. Es decir, trabajan, pero supuestamente no ganan nada. Esta deficiencia va más allá del subreporte común en todas las encuestas de hogares y su dimensión ya es alarmante (33% de los casos).

Termino con dos mensajes para quienes hacen análisis con estos datos: aguas con el ingreso laboral de la ENOE. Pero sobre todo, mucho cuidado con echar las campanas al vuelo porque "ya solo" 32% de la población carece de ingreso laboral para comer.

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