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#LaEstampa | AMLO, Chico Che y la investidura presidencial

El humor presidencial se agradece. El desprecio al evidente agravio de estadounidenses y canadienses, no tanto.
jue 21 julio 2022 12:00 PM
AMLO, Chico Che y la investidura presidencial
El presidente Andrés Manuel López Obrador sonríe al escuchar la canción "Uy que miedo", de "Chico Che y La Crisis", durante la conferencia matutina realizada en Palacio Nacional el miércoles 20 de julio de 2022.

El presidente de México, que en tantas ocasiones ha insistido en lo importante que es para él cuidar la investidura, reaccionó al anuncio de un proceso de controversias por la política energética de México en el contexto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte pidiendo a su equipo que reprodujera una canción de Chico Che. “Uuuuy, qué miedo”, se oía en Palacio Nacional, mientras López Obrador reía.

El presidente también aprovechó para desestimar por completo la importancia del reclamo. “No pasa nada”, insistió, como si la queja fuera una sorpresa o, como también sugirió López obrador, un acto de politiquería.

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El humor presidencial se agradece. El desprecio al evidente agravio de estadounidenses y canadienses, no tanto.

Lo primero que hay que decir es que el anuncio estadounidense, y luego la notificación desde Canadá, no es un asunto de último minuto. Son muchas las instancias en las que el gobierno de Estados Unidos, y los empresarios del sector allá, han manifestado su desacuerdo y su preocupación por lo que consideran medidas que contravienen los acuerdos del nuevo tratado.

Tampoco puede ser descartado como un desplante politiquero. Sí: al presidente le gusta desechar cualquier reclamo estadounidense con el argumento de que es año electoral. En este caso, es verdad que habrá elecciones en Estados Unidos, pero eso no explica en absoluto el reclamo en función del tratado comercial.

En suma, el agravio es real, sustancial y serio.

 

Pretender sacarlo de la discusión como si fueran migajas de la mesa, y además recurrir a la burla pública, podrá satisfacer el instinto político del presidente y sus pasiones, pero ciertamente no resulta ni remotamente productivo para los intereses del país.

Lo de siempre, pues.

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Nota del editor:

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

 
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