La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la inauguración de la planta de producción de moscas estériles en Metapa de Domínguez, Chiapas.(Foto: Secretaría de Agricultura )
Los gobiernos de México y Estados Unidos inauguraron este viernes una nueva planta de producción de moscas estériles del gusano barrenador del ganado (GBG) que alcanzará una capacidad de hasta 100 millones de insectos por semana hacia finales de 2026, como parte de la estrategia binacional para erradicar la plaga que afecta al sector pecuario.
Durante la ceremonia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el gobierno estadounidense anunció una inversión adicional de 83.8 millones de dólares para fortalecer la operación de la planta y reforzar las acciones de prevención, control y erradicación del gusano barrenador en ambos países.
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El embajador de Estados Unidos en México, Ronald D. Johnson, señaló que la aportación busca proteger al ganado, el comercio y la seguridad alimentaria de ambas naciones.
“El objetivo es claro: eliminar esta plaga para proteger el ganado, el comercio y la seguridad alimentaria de Estados Unidos y México”, afirmó el diplomático.
La biofábrica de Metapa de Domínguez iniciará operaciones este 28 de junio y alcanzará una producción de 100 millones de moscas estériles por semana.(Foto: Secretaría de Agricultura )
La nueva biofábrica, ubicada en Metapa de Domínguez, comenzará operaciones este 28 de junio y para mediados de julio producirá 28 millones de moscas estériles cada semana. La meta es incrementar gradualmente la producción hasta alcanzar los 100 millones semanales al cierre de 2026, con la posibilidad de ampliarla posteriormente a 120 millones.
La secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez, destacó que la instalación representa un paso estratégico para proteger la industria ganadera, la salud pública, el medio ambiente y la soberanía alimentaria de México y Estados Unidos.
La funcionaria recordó que desde noviembre de 2024, cuando se detectó el primer caso de gusano barrenador en Catazajá, Chiapas, el gobierno federal desplegó una estrategia nacional de contención en coordinación con productores ganaderos y autoridades sanitarias.
Como resultado, se han inspeccionado más de 5.3 millones de cabezas de ganado, verificado 84,000 cargamentos pecuarios y liberado cerca de 7,000 millones de moscas estériles, además de instalarse más de 578,000 trampas artesanales para capturar insectos transmisores de la plaga.
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López Gutiérrez adelantó que la dependencia impulsará una nueva estrategia nacional junto con las secretarías de Agricultura de las 32 entidades para coordinar acciones de vigilancia epidemiológica, control de movilización de ganado, capacitación y liberación de moscas estériles.
Por su parte, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke L. Rollins, calificó la inauguración como un hito en la cooperación bilateral y aseguró que ambos países cuentan con experiencia para erradicar nuevamente la plaga.
“Nuestros países vencieron esta plaga hace 40 o 50 años y vamos a volver a hacerlo gracias al trabajo extraordinario que realizaremos con esta planta”, sostuvo.
La producción de la nueva instalación se sumará a la de la planta ubicada en Pacora, que opera desde 2024 a su máxima capacidad de 100 millones de moscas estériles semanales para abastecer los programas sanitarios de Centroamérica, México y Estados Unidos.
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Las autoridades explicaron que la liberación de moscas estériles forma parte de la Técnica del Insecto Estéril, una estrategia que busca interrumpir el ciclo reproductivo del gusano barrenador mediante la liberación masiva de machos incapaces de reproducirse, reduciendo progresivamente la población de la plaga.
Con la entrada en operación de la planta de Metapa de Domínguez, los gobiernos de México y Estados Unidos buscan replicar el modelo de erradicación implementado hace más de cuatro décadas para eliminar nuevamente el gusano barrenador de América del Norte y contenerlo en la región del Tapón del Darién.
La inauguración de la planta ocurre en medio de una de las crisis sanitarias más complejas para el sector pecuario mexicano en las últimas décadas. La reaparición del gusano barrenador no solo puso en riesgo las exportaciones de ganado mexicano hacia Estados Unidos, sino que también exhibió las debilidades del sistema sanitario nacional, marcado por años de limitaciones presupuestales, una capacidad acotada de vigilancia epidemiológica y fallas en los mecanismos de prevención.
Productores, empresarios e industriales han advertido que la propagación de la plaga representa una amenaza para una actividad que aporta entre el 3 y el 4.4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Además, el problema ha trascendido al sector ganadero: las autoridades han documentado casos en animales domésticos, fauna silvestre e incluso personas.