El grupo especializado valoró que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) “establece ciertas excepciones que pueden beneficiar a la industria” y minimizan el impacto, y si bien no son suficientes para garantizar la estabilidad del sector, se pueden tomar decisiones paralelas.
“Las empresas automotrices deberán buscar alternativas, ya sea diversificando mercados, fortaleciendo la integración de proveeduría local o apostando por la innovación tecnológica. La resiliencia del sector dependerá de su capacidad de adaptación y respuesta rápida a esta nueva realidad”, concluye el análisis, elaborado a partir del nuevo escenario que enfrenta la economía.
El gobierno estadounidense impuso un arancel del 25% a autos y auto-partes exportadas a territorio estadounidense, pero el CEFP establece que ese proteccionismo económico de Estados Unidos “no es una novedad” y por eso se requiere tener capacidad de adaptación.
Esta no es la primera ocasión en que ese tipo de medidas se imponen, pues ya se intentó en el pasado en la primera administración de Donald Trump, con políticas comerciales “agresivas” con el fin de fortalecer su producción interna.
En esta ocasión, considera el Centro, este arancel responde a la intención de reducir la dependencia de manufactura extranjera y reactivar las fábricas en esa nación, sin embargo indica que en un futuro se verá que esa medida no sólo afecta a México, sino también a consumidores y fabricantes estadounidenses, quienes enfrentarán un aumento en los costos de producción y venta de vehículos.
En espera de que esa situación sea revalorada por el gobierno estadounidense, el CEFP indica que mientras eso ocurre el impacto en la industria automotriz mexicana “podría ser significativo, ya que México es uno de los principales exportadores de vehículos y componentes a Estados Unidos.
“La aplicación de estos aranceles podría generar incertidumbre en la inversión y afectar empleos y plantas ensambladoras que dependen del acceso preferencial al mercado estadounidense”, indica.
El anuncio del gobierno de Estados Unidos sobre la imposición de un arancel del 25% a las importaciones de automóviles y auto-partes –reconoce- “marca un punto de inflexión en la relación comercial con México” pues tan sólo durante 2024 el 83.1% de las exportaciones totales de nuestro país tuvieron como destino el territorio estadounidense.
Y dentro del flujo comercial total hacia ese país “el 8.28 por ciento son partes y accesorios de vehículos automotores, además 8.23% son automóviles y otros vehículos automóviles diseñados principalmente para el transporte de personas”.
Por todo ello, el Centro consideró que lo más adecuado es ir a la exploración de nuevos mercados y la modernización de la industria, como únicos factores que permitirán a México enfrentar las nuevas condiciones comerciales.
Eso puede “abrir puertas a un futuro más sólido y menos dependiente, en línea con el Plan México para una inserción al mercado internacional desde una perspectiva de fortalecimiento interno”, establece.