Con palas y picos, la búsqueda de desaparecidos en el violento Chilpancingo
Chilpancingo se volvió noticia nacional recientemente por la forma en que grupos criminales logran movilizar a la población de la región. Madres buscan en esas tierras a sus hijos desaparecidos.
Las jornadas de búsqueda de desaparecidos en diferentes puntos de la ciudad de Chilpancingo, Guerrero, culminaron esta semana sin resultados positivos.
Madres, esposas y hermanas de víctimas de desaparición iniciaron los trabajos el lunes en el cerro del Parador del Marqués. Usaron picos, palas y varillas para intentar localizar restos en la tierra.
Las familias de desaparecidos denunciaron que autoridades ministeriales y militares no les permitieron ingresar a la comunidad de Petaquillas, ya que “no tenían permiso” del grupo criminal “Los Ardillos”.
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Los familiares solo querían pegar fichas de búsqueda de víctimas de desaparición como parte de las actividades de la semana de búsqueda.
En el quinto y último día de búsqueda de fosas clandestinas, las madres buscadoras subieron a la colonia Nueva Esperanza y al conocido “Cerrito Rico”, puntos ubicados en la parte Norte y Nor-Oriente de la capital del estado de Guerrero, donde se tiene un acceso complicado porque solo hay caminos de terracería.
Durante los cinco días, con palas, picos y varillas a cuestas, recorrieron el cerro buscando puntos de tierra removida, pues así identifican las fosas clandestinas.
Las familias estuvieron resguardadas por una patrulla de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSP), apoyadas por la unidad canina de la Fiscalía General del Estado (FGE) e integrantes de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP).
En las jornadas también estuvo el personal del Ejército Mexicano, encargado de resguardar las zonas que visitaron.