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El PT, un partido aliado (millonario y silencioso) de López Obrador

La simbiosis entre el PT y el presidente López Obrador se perfila para seguir en el sexenio de Claudia Sheinbaum y elecciones a futuro, pues en el pasado, yendo por la libre, ha fracasado.
dom 07 julio 2024 11:59 PM
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La dirigencia del PT, encabezada por Ricardo Anaya, ha sido incondicional de López Obrador.

El Partido del Trabajo (PT) es el aliado más antiguo de Andrés Manuel López Obrador, tanto en la oposición como en la presidencia, y logrará este año llegar a los 34 años de existencia gracias a su política de alianzas y un financiamiento público acumulado que supera los 8,385 millones de pesos.

Los escándalos que han rodeado a ese partido no le han hecho mella, protegido por sus aliados en el poder, antes del Revolucionario Institucional (PRI), ahora de Morena, el partido ha normalizado que la cúpula dirigente sea la misma desde hace tres décadas y administre, además, de los recursos del partido, proyectos educativos que ahora busca impulsar a nivel nacional.

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Hace nueve años, en 2015, estuvo a punto de perder su registro, pero hoy está empoderado al futuro, como aliado también de la virtual presidenta Claudia Sheinbaum, a quien impulsó como parte de la Coalición Seguimos Haciendo Historia, que unió a Morena, PT y al Partido Verde (PVEM).

Para analistas políticos su aportación ideológica desde su fundación, en 1991, es escasa, pese a contar con una línea clara a favor de una economía estatista, pues Morena no se ha inclinado hacia ese rumbo, y porque en materia laboral, pese a hacerse llamar partido de los trabajadores, carece de propuestas que lo diferencien.

“Su papel en materia de defensa de los trabajadores es relativo. Prácticamente, no tiene muchas iniciativas o activismo en ese sentido (…) sí puede clasificarse dentro de un abanico de la izquierda, sin embargo, a la hora de revisar, ¿qué tan productivo ha sido en defensa de los trabajadores? Pues no lo ha sido”, plantea Mariela Díaz Sandoval, profesora-Investigadora de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro).

Luis Medina Torres, investigador de la Universidad Metropolitana (UAM), explica que, a diferencia del aliado verde, el PVEM, Morena tiene en el PT una fuerza con carácter ideológico propio, por su origen.

Pero sus propuestas van más en la línea de modificar el sistema económico.

“Están vinculadas a su estructura ideológica, una línea muy añosa, del siglo XX que llaman el maoísmo latinoamericano, que tiene que ver con movimientos sociales de los años 80,90 y se resumen en la necesidad de intervención del Estado en la economía y otros sectores”, detalla.

“El problema es que algunas propuestas son intransitables para Morena porque lo pondrían en conflicto con ciertos sectores con los cuales el morenismo tiene una pequeña relación”, es decir, algunos sectores empresariales, razón por la cual no ha habido utilidad del PT en materia de gobierno o legislativa.

“Pienso por ejemplo en lo que han llegado a plantear, el manejo de la deuda pública o el control de la paridad del peso por parte del gobierno…eso es mucho del pasado: quieren que las variables macroeconómicas sean manejadas por el gobierno” y eso no está en la línea de Morena, al menos ahora.

¿Cómo le sirve el PT a Morena?

En materia electoral, el desempeño del PT ha estado en duda, aunque en las elecciones del 2 de junio obtuvo su mejor votación en tres décadas, con 3.2 millones de votos para diputados federales, aunque no ganó por sí solo ni uno de 300 distritos electorales.

Gracias a sus estrategias de propaganda, en que apareció como en el pasado vinculado a López Obrador, ahora con Sheinbaum y por primera vez con una figura diferente: el diputado Gerardo Fernández Noroña, quien llamó al voto petista aunque no es militante, alcanzó un peso electoral de cerca de 5.8%, por debajo del PVEM y último de seis partidos.

Pero al menos con registro, mismo que en las elecciones federales ordinarias de 2015 estuvo a punto de perder por sólo 1,572 votos. Gracias a que se anuló la elección en el distrito 01 de Aguascalientes, a que hubo elección extraordinaria, y a que los partidos de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano (MC) lo ayudaron al no postular candidatos, remontó la crisis y se mantuvo en el sistema de partidos.

Le ayudó entonces un cambio de criterio del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y hasta el PRI, según han revelado dirigentes.

Sin embargo, lo más valorado del PT son sus votos legislativos. En la actual 65 Legislatura aporta al partido guinda 33 diputados y seis senadores.

En la próxima 66 Legislatura, la primera durante el sexenio de Sheinbaum, podría llegar a casi 50 diputados para darle a la morenista la mayoría calificada necesaria para avalar reformas constitucionales en esa Cámara, y 9 senadores, para acercarla en el Senado a esa votación, ideal para “el segundo piso de la Cuarta Transformación”.

Es por esas razones que el PT es prácticamente sólo un aliado legislativo, pues aporta votos en el Congreso y nada más, pues en materia de propuestas, insiste Díaz Sandoval, ha seguido el impulso de las propuestas de López Obrador y de Morena, y por ejemplo en 2012, durante la aprobación de las reformas laborales que legalizaron el outsourcing, hasta su eterno dirigente, Alberto Anaya, “se mantuvo al margen de la discusión”.

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La riqueza del partido de trabajadores

Los orígenes de ese partido se remontan a 1971 y su semilla es el movimiento urbano popular autónomo del Frente Popular “Tierra y Libertad” (FPTyL) en Nuevo León, mismo que se fundó en 1976.

Desde el surgimiento del PT, el mismo PRD, su exaliado, acusó que el petismo fue una idea del expresidente Carlos Salinas de Gortari, para tener una fuerza de izquierda que controlar y para minar al perredismo, el adversario número uno del tricolor, en ese entonces.

Hoy el PT es partido de izquierda con recursos millonarios: además de los más de 8,385 millones de pesos que el PT ha costado al erario en lo que va de su existencia, para el 2025 financiar al partido de la estrella amarilla representará al menos otros 500 millones de pesos de financiamiento público.

A esos recursos federales se sumará otro monto similar proveniente de financiamiento en las 32 entidades en donde tiene registro como partido local, más lo que recibe en subvenciones en el Congreso General y los congresos estatales, por sus legisladores federales y locales.

Sin embargo, ese partido que se define de los trabajadores tiene otras entradas extra –también con cifras multimillonarias– gracias a sus proyectos educativos, los CENDI, CADI y UNEZ.

De acuerdo a lo que presumen los miembros del PT, los niños que ingresan a la educación inicial en los CENDI, continúan bajo seguimiento durante la primaria, la secundaria, preparatoria e incluso la licenciatura, ”y no bajan de promedio de 8, son niños que provienen de zonas marginadas”, según el diputado petista Reginaldo Sandoval.

Hay CENDIS hasta con alberca, como en Durango, presumió en 2021 Fernández Noroña al defender las escuelas del PT.

Pero esos proyectos educativos son una mezcla de negocio, estrategia política y fuente de ingresos, pues han recibido recursos federales y están bajo el mando de líderes del PT.

Así lo acreditó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y de 2019 a 2021 se estima que dirigentes de ese partido recibieron al menos 3,000 millones de pesos a través de sus CADI -que tienen presencia en al menos 14 entidades del país- según una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

“Esto es un ejemplo muy claro de estas prácticas patrimoniales por parte de organizaciones políticas, de dirigentes politicos, la ASF halló que se estaban utilizando recursos públicos para hacer estas estancias infantiles y se comprobó que los funcionarios y trabajadores de estas instancias estaban vinculadas al PT, lo cual representa una práctica muy cuestionable”, afirma Díaz Sandoval, de la UAGro.

Sin embargo precisa que conocer si esto llega a nivel de formar clientelas está por comprobarse, pero el hecho es que “con base en recursos públicos se echa a andar esta maquinaria” en la que un partido aplica políticas como son las educativas.

Además, de acuerdo a información oficial, al menos la UNEZ recibe también recursos vía cuotas del alumnado.

Hasta ahora, sin embargo, son los proyectos de educación inicial los que han detonado investigaciones y se han hallado irregularidades, incluso hasta 2021 siendo ya el PT parte de la coalición gobernante de López Obrador, pero sin que ese partido haya sufrido consecuencias.

En 2018, al final del gobierno de Enrique Peña Nieto, estuvieron bajo lupa las finanzas petistas por sus negocios alternos, pero ese partido acusó una persecución política en su contra por haber apoyado a Morena y a López Obrador.

Al final, en septiembre de ese año, días antes de que asumiera la presidencia López Obrador, y ya como parte de la coalición ganadora, se retiraron los cargos y la orden de aprehensión en contra de María Guadalupe Rodríguez Martínez, esposa del líder vitalicio del PT, Alberto Anaya, quien enfrentó acusaciones por presunto lavado de dinero, señalada de recibir al menos 100 millones de pesos del gobierno de Nuevo León -donde nació ese partido-.

La evidencia presentada sobre ese caso acreditó que el gobierno del estado dio al menos 100 millones de pesos a la petista, aunque el partido alegó que fue a sus proyectos educativos, en tanto que investigaciones periodísticas corroboraron que fueron otros 60 millones de pesos al PT para la UNEZ.

Luego, en 2021, fue el Instituto Nacional Electoral (INE) el que realizó una investigación, a queja interpuesta por el PRI, que acusó al PT de recepción de recursos prohibidos y desvío con fines electorales, y si bien el organismo electoral acreditó la llegada de millones de pesos a manos de los líderes petistas, esto fue en efectivo, sin pasar por las cuentas del partido.

Así el partido la libró, pues el INE, ya sin facultades para sancionar a persona o dirigentes en lo individual, sólo pudo dar vista a ocho instancias federales y locales, entre ellas la Fiscalía General de la República, la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fisel), Fepade, la Fiscalía de Justicia de Nuevo León, Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y el Sistema de Administración Tributaria (SAT) de Hacienda.

A la fecha no ha pasado nada pues el PT y sus dirigentes son aliados de la Cuarta Transformación, pero directamente de López Obrador.

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Dirigencias vitalicia y masculina

Pese a la crisis que tuvo que enfrentar el PT en 2018 y 2021, Anaya sigue inamovible como líder visible de ese partido, desde 1991, aunque en realidad la dirigencia es un órgano colegiado desde hace décadas integrado por los mismos, quienes pasan de diputados locales a federales o al Senado, y de vuelta, sólo interrumpidos por algún cargo municipal.

Es el caso, de por lo menos los más visibles: Oscar y Alejandro González Yáñez –ambos múltiples veces legisladores y expresidentes municipales de Metepec, Estado de México y Durango, respectivamente-; Pedro Vázquez, representante legal de la UNEZ; Reginaldo Sandoval, Amadeo Espinosa, entre otros.

Aunque la cúpula es de varones, la Comisión Política Nacional cuenta con liderazgos femeninos, obligados por orden judicial, pues al cumplir 27 años, en 2017, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le ordenó la integración paritaria de sus órganos desde la Comisión Ejecutiva Nacional hasta otras cuatro instancias de vigilancia o elecciones.

A la fecha, aunque tiene diputadas, senadoras y dirigentes, las legisladoras que más han destacado: Lilia Aguilar Gil y Magdalena Núñez carecen de mando visible no sólo en el partido, sino en el Congreso y el PT, obligado por la Constitución, han tenido que postular de forma paritaria candidatas a diputadas y senadoras, como nunca antes en su historia.

El futuro: Noroña y el PT

El papel principal del PT como partido político ha sido el de ser aliado: en el pasado lo fue del PRI, “como una izquierda útil y en más de la última década en una especie de simbiosis con López Obrador”, establece la investigadora Díaz Sandoval.

Para ella y Medina Torres, la alianza del PT con Morena es la que más le ha rendido frutos, sin embargo, no siempre ha sido así y el petismo ha coqueteado con la idea de ir por la libre.

En el pasado se ha aliado con el PRI en Nuevo León o Colima, por ejemplo. Y en las elecciones de 2011 amagó con disputar el gobierno del Distrito Federal en el 2012, con la precandidatura de Ricardo Monreal, aunque finalmente sólo fue una carta de negociación.

También hubo amago de ruptura el 23 de agosto de 2018, durante la asignación que hizo el INE de diputados plurinominales, en que el PT acusó a Morena de quitarle 35 espacios de diputados –que compitieron siglados por el partido de la estrella pero eran morenistas–, para verse menos representado y acceder a más legisladores pluris.

Eso hizo que quedaran fuera del Legislativo peristas que durante lustros habían tenido un cargo: Oscar González Yáñez, Reginaldo Sandoval, Pedro Vázquez, entre otros de la cúpula del PT.

En los hechos ambos partidos se han usado mutuamente y es una relación de ganar-ganar, de acuerdo a Díaz Sandoval.

Por eso es que aunque hubo enfrentamiento por la postulación al gobierno de Coahuila, en 2023, en que el PT lanzó al precandidato perdedor de la contienda en Morena, Ricardo Mejía Berdeja, quien hizo contracampaña a Morena, hoy todos hicieron las paces y ese personaje será diputado federal del partido de la estrella.

“Es una relación donde todos ganan y eso se ha visto en las elecciones, los partidos forjan alianzas no necesariamente por sus coincidencias ideológicas como por sus conveniencias”, valora Medina Torres, de la UAM.

Sobre el futuro político del PT su diputado Fernández Noroña es la cara más visible de ese partido y a quien podría impulsar a futuro, pero la analista no ve posible un deslinde del partido de la estrella amarilla y Morena.

Para tener a Fernández Noroña como aliado, el PT le dio la vicecoordinación de la bancada en la Cámara de Diputados, le dio total libertad para usar la tribuna legislativa –lo que ya antes le dio en el pasado al hoy morenista Ricardo Monreal– y la posibilidad de ser su representante ante el INE, todo sin que el hoy legislador se haya afiliado a ese partido.

El líder Alberto Anaya, prefiere la discreción y de las muy pocas ocasiones en que se presenta a la Cámara de Diputados, sólo ha usado la tribuna una sola vez en ya casi tres años de Legislatura, que acaba en agosto, y fue en ocasión de un aniversario del 2 de octubre de 1968. Y la legislatura anterior la 64, no acudió ni a la votación de las reformas laborales contra el outsourcing.

Así, aunque Fernández Noroña es el principal vocero e impulsor del PT, ese partido millonario no le dio recursos para recorrer el país y posicionarse en la pasada contienda interna entre “corcholatas” de Morena.

Ahora, pese al diferendo entre Morena y Fernández Noroña, quien aspiraba a coordinar la bancada guinda en el Senado, pues quedó tercer lugar en ese proceso interno para seleccionar lo que en los hechos fue la precampaña presidencial morenista, el PT no defendió esa posición y ha guardado silencio, signo de que privilegia su alianza con Morena más allá del reparto de cargos.

Por eso, Díaz Sandoval afirma “de ninguna forma veo al futuro al PT distanciarse de Morena y creando su propia fuerza política”.

“No se ve como un patrón probable, yo no lo veo como una opción por su propia historia, no le es muy factible ni redituable romper con Morena, recordemos que estuvo a punto de perder el registro y de manera individual no ha logrado muchos triunfos”, remarca.

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