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#Crónica: La CDMX revive el 19S con un simulacro para tomar en serio

Afuera del Palacio de Bellas Artes, en el corazón de la CDMX, el simulacro transcurrió con ejercicios de primeros auxilios, la memoria de un evento que no acaba de cicatrizar y hasta la indiferencia.
Simulacro Bellas Artes
Simulacro. Afuera de Bellas Artes oficinistas se congregaron para recordar el sismo ocurrido hace un año.

CIUDAD DE MÉXICO (ADNPolítico) - Unos brigadistas montaron un puesto de atención afuera del Palacio de Bellas Artes. En una de las jardineras, los oficinistas aguardaban y fumaban un cigarrito.

“Tuvimos una amplia participación de voluntarios que estuvieron de acuerdo en ser parte del simulacro. Se ofrecieron de pacientes, ellos simulaban algunos síntomas y tenían que ser atendidos por los grupos de rescate que estaban participando. Fue una especie de actuación”, explicó Érika Mendoza Reynosa, suboficial del Agrupamiento Cóndor.

“Es importante que participe (la gente). Este tipo de ejercicios son precisamente para saber qué hacer en un momento de emergencia, como en el caso de un sismo como el que hoy atendimos, un sismo de gran magnitud, de estos que pueden que derribar los edificios, los inmuebles, y poner en riesgo a la gente”, agregó.

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En la zona se atendieron supuestas crisis nerviosas con trabajadores de la Torre Latinoamericana y en el Palacio de Bellas Artes se seleccionó personal, principalmente de una sede aledaña de PGR, para que simulara algún daño.

El ejercicio se denomina Triage y consiste en una evaluación rápida que realizan los paramédicos para determinar si un paciente debe ser trasladado en ambulancia o si puede ser atendido en el lugar donde sufrió la lesión.

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Eso no impidió que algunos oficinistas hicieran bromas y emplearan el tiempo para ir a comer.

Simulacro sismo
Simulacro. Elementos de primeros auxilios simularon atender a personas lesionadas durante un sismo.

Mientras un helicóptero surcaba el cielo, las sirenas de las ambulancias se hacían escuchar sobre Eje Central. En la calle Juárez, la circulación fue interrumpida. La zona se volvió un punto medular para la atención de una emergencia debido a la constante afluencia de personas.

En la calle de Madero se mantuvo el ofrecimiento de servicios de ópticas: “¿Micas, armazones, lentes de contacto, buscabas algo de ópticas?”. “El machete, güerita. Apoya a la libre expresión”. “Tatuajes, perforaciones. Piercings”. “¿Van a comer? Tenemos vista del zócalo desde la terraza”, se escuchaba a través de las calles que convergen con Madero.

Cerca del Zócalo, la activista Julia Klug se mantuvo en protesta contra el abuso de los sacerdotes católicos contra los niños.

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Poco antes del ejercicio, un rescatista enmascarado que se presentó como “Palman” intentó convencer a algunos oficinistas de que no se trataba de un momento para ir por un café o un cigarrito. Era tiempo para tomarse en serio, ya que de ello depende la vida en el siguiente sismo.

“Ahorita el gobierno está cumpliendo con la operación de implementar este simulacro, pero también está el deber cívico de tomarlo en serio porque desgraciadamente hay unos que oyen la alerta sísmica y lo toman a juego, empiezan a hacer bromas, humor negro”, criticó este personaje urbano.

“No se trata de eso. Eso significa que después de 34 años no se ha aprehendido ninguna lección. El gobierno tiene responsabilidad”, afirmó el personaje urbano.

Y también la tenemos nosotros”, remató.

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