Publicidad
Publicidad

ElectroPyME: el financiamiento que transforma la movilidad de las PyMEs mexicanas

En México, el 97% de las empresas que usan transporte urbano de carga son micro y pequeñas, y sus unidades circulan todo el día en zonas densamente pobladas.
Atropellado en Iztapalapa
La movilidad es uno de los retos para las Pymes mexicanas. (Cuartoscuro)

Buena parte de lo que consumimos diariamente en nuestras ciudades llega en una camioneta o un camión de pequeños negocios: la distribuidora que abastece las tiendas de abarrotes, el productor que lleva sus mercancías a los mercados públicos, la tortillería que surte a los comercios de la colonia o la empresa que entrega medicamentos a las farmacias. Detrás de estos vehículos hay miles de pequeñas empresas y familias que sostienen la economía cotidiana.

Publicidad

En México, el 97% de las empresas que usan transporte urbano de carga son micro y pequeñas, y sus unidades circulan todo el día en zonas densamente pobladas, donde las emisiones de los motores de combustión pesan directamente en la calidad del aire. Si queremos respirar mejor y también evitar la crisis climática, la conversación tiene que pasar por las PyMEs.

En México, el transporte genera cerca de 23% de los gases de efecto invernadero. Aunque los vehículos eléctricos ofrecen una alternativa para reducir las emisiones, una PyME que quiere cambiar su camioneta de gasolina por una eléctrica se enfrenta a dos obstáculos: el precio inicial y el acceso al crédito. No ha existido un producto financiero pensado para el transporte de carga cero emisiones. La tecnología existe, pero sin condiciones de financiamiento adecuadas para su adopción, puede quedar fuera del alcance de buena parte del sector empresarial mexicano.


Cerrar esta brecha requiere instrumentos financieros que respondan a las necesidades de las PyMEs. En esa dirección, Nacional Financiera (Nafin), con el apoyo de C40 Cities y The Climate Pledge, impulsó ElectroPyME, un programa pionero en México y América Latina por su enfoque específico en el financiamiento de vehículos eléctricos de carga para estas empresas. El Programa busca movilizar hasta 278 millones de pesos para financiar cerca de 300 vehículos de reparto para las PyMEs.

La innovación está en el mecanismo financiero. Los bancos e intermediarios otorgan los créditos, mientras Nafin respalda hasta el 70% de cada préstamo mediante garantías. Así, la banca de desarrollo comparte el riesgo con las instituciones financieras y facilita mejores condiciones de financiamiento para las empresas que enfrentan dificultades para invertir en nuevas tecnologías. Así, el crédito se convierte en una herramienta para modernizar negocios y acelerar la transformación productiva.

Los beneficios de la electrificación también son económicos. De acuerdo con las estimaciones del programa, el periodo de recuperación de la inversión podría reducirse de 15 a 6.7 años. Una empresa puede ahorrar cerca de 125 mil pesos anuales en combustible y mantenimiento. Además, ElectroPyME incorpora una perspectiva de género, con beneficios adicionales en la tasa de financiamiento para empresas dirigidas por mujeres o con una alta proporción de trabajadoras. La modernización productiva también debe acompañarse de oportunidades de acceso al crédito más equitativas.

El potencial de ElectroPyME va más allá de los primeros créditos. Un estudio de C40 identificó que cerca de 100 mil PyMEs en México cuentan con potencial para electrificar sus flotas en los próximos años. La electromovilidad también plantea una oportunidad para fortalecer la competitividad de las empresas y desarrollar nuevas capacidades industriales en el país, en línea con el Plan México. Este trabajo requiere coordinación entre la banca de desarrollo, los intermediarios financieros, los gobiernos y el sector privado para convertir las oportunidades tecnológicas en inversiones concretas y es exactamente eso que hace este programa.

ElectroPyME es una clara demostración de que la acción climática puede avanzar de la mano de la competitividad y la inclusión financiera. La transición hacia vehículos de cero emisiones no debería estar al alcance únicamente de las grandes empresas con capacidad para comprarlos. Facilitar el acceso al financiamiento permitirá que las PyMEs que sostienen buena parte de la actividad económica cotidiana participen en esta transformación, al tiempo que contribuyen a reducir las emisiones y mejorar la calidad del aire en las ciudades donde circulan diariamente millones de vehículos.

Sobre los autores: Ilan es director Regional para América Latina, C40 Cities
Gabriela es jefa Regional de Vehículos Cero Emisiones para América Latina, C40 Cities

Nota editorial: Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Publicidad

Newsletter

Los hechos que a la sociedad mexicana nos interesan.

Publicidad

MGID recomienda

Publicidad