"El principal perjudicado fue el comercio formal establecido. Cerca de cinco mil pequeños negocios dejaron de participar en una jornada de alta demanda, precisamente cuando buscan recuperar parte de las ventas perdidas", señaló el presidente de ANPEC, Cuauhtémoc Rivera.
De acuerdo con la organización, la prohibición no redujo el consumo de bebidas alcohólicas, sino que desplazó las ventas hacia el mercado informal. Indicó que muchos consumidores compraron con anticipación, mientras que otros recurrieron a la venta clandestina, donde los productos se ofrecieron a precios más elevados.
En su análisis sobre la organización del Mundial de 2026, ANPEC consideró que México se ha consolidado como la sede con mayor ambiente y participación de los aficionados, en contraste con Estados Unidos y Canadá, donde, aseguró, el torneo ha generado menor entusiasmo entre la población y los visitantes.
La agrupación también comparó el manejo de las celebraciones en las tres ciudades mexicanas sede del torneo. Afirmó que en Guadalajara y Monterrey los festejos se desarrollaron con normalidad, sin necesidad de aplicar restricciones como la Ley Seca y sin registrarse incidentes de consideración.
En ese contexto, Rivera cuestionó la decisión de las autoridades capitalinas de prohibir la venta de bebidas alcohólicas durante las celebraciones en el Ángel de la Independencia.
"¿Por qué optar por una Ley Seca cuando la experiencia en las otras sedes demuestra que es posible mantener el orden sin apagar el ambiente festivo?", planteó el dirigente, quien sostuvo que los festejos multitudinarios realizados en Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México concluyeron con saldo blanco.
ANPEC hizo un llamado a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México para reconsiderar la aplicación de esta medida en los próximos encuentros de la Selección Mexicana, al considerar que es posible garantizar el orden público sin afectar la actividad económica ni limitar las celebraciones de los aficionados.
El organismo concluyó que las autoridades deben buscar un equilibrio entre la seguridad y el desarrollo económico, permitiendo que el comercio formal participe en eventos de alta demanda sin poner en riesgo el orden durante las concentraciones masivas.