El encuentro reunió a representantes de 15 agencias gubernamentales estadounidenses y a funcionarios mexicanos con el objetivo de impulsar acciones inmediatas y coordinadas frente a amenazas que afectan a ambos países, entre ellas el tráfico de drogas y armas, el crimen organizado transnacional y la migración irregular.
De acuerdo con un comunicado emitido por la Embajada de Estados Unidos, las conversaciones se enfocaron en áreas prioritarias como el combate a los cárteles del narcotráfico, el robo de combustible, el fortalecimiento de la seguridad fronteriza y la atención a nuevas amenazas vinculadas al uso de tecnologías emergentes, incluidos los drones.
Las autoridades destacaron que el Grupo Bilateral de Implementación representa una nueva etapa en la cooperación entre ambos gobiernos, orientada a obtener resultados concretos y de alto impacto en beneficio de la seguridad de las comunidades de ambos lados de la frontera.
“El GBI ilustra cómo la cooperación en seguridad entre Estados Unidos y México continúa evolucionando y profundizándose”, señala el documento oficial, que subraya la importancia de la coordinación permanente para enfrentar desafíos compartidos.
Durante la reunión, ambos gobiernos reiteraron su determinación de trabajar de manera conjunta para proteger a sus ciudadanos y construir una región más segura y próspera. Asimismo, acordaron mantener mecanismos de colaboración y reuniones periódicas para dar seguimiento a las acciones emprendidas.
Las autoridades coincidieron en que la lucha contra los cárteles y las organizaciones criminales transnacionales requiere esfuerzos coordinados para garantizar que las poblaciones de ambos países puedan vivir en condiciones de seguridad, libres de la violencia, la corrupción y la intimidación generadas por estos grupos delictivos.